Mindfulness, una práctica para estar consciente

Silvio Raij, coach ontológico e instructor de Mindfulness, nos propone estos consejos para la vida diaria.


Por Martín Leonetti
:: Argentina ::

Silvio Raij es Coach Ontológico certificado por Newfield Network e Instructor del Programa Mindfulness MBSR, en proceso de certificación con el Centro de Mindfulness de la Escuela de Medicina de la Universidad de Massachusetts. Vive en Montevideo, Uruguay y su pasión ha sido siempre el desarrollo humano y espiritual. Ha viajado por más de quince años a la India a especializarse en el arte de la meditación y hoy en día está dedicado a llevar la práctica del mindfulness al área profesional, empresarial, la salud, el adulto mayor y la educación de niños y adolescentes.

Le formulamos 6 preguntas acerca de cómo el Mindfulness puede ayudarnos a sobrellevar las duras exigencias de la vida moderna, sin tener que convertirnos en gurúes o retirarnos a vivir a una montaña. Porque el mindfulness propone ser consciente del presente, en cualquier momento y lugar, o cualquier acción que estemos realizando. Propone, entre otras cosas "pensar menos y sentir más". Estos son sus consejos.

¿Qué diferencia hay entre el mindfullness y la meditación?

La meditación y el mindfulness comparten una tradición muy antigua. En realidad, viene de fuentes antes de cristo. Por ejemplo, la época de buda. La meditación tiene que ver con conectarte con tu interior, a veces con el ser, el alma y conectar con Dios. Significa generar una transformación en tu ser, en tu consciencia.

El mindfulness es una práctica para estar consciente, consciente de que "estoy consciente". A veces se la llama una meta consciencia. El mindfulness busca entrenar la capacidad de la atención. Y una vez que estamos atentos y prestamos atención, podemos estar más en paz.

El mindfulness hoy en día es un estilo de meditación, que puedo practicar en la acción, no necesariamente sentarme, acostarme y meditar mucho tiempo. Con el mindfulness puedo agregar esta práctica a mis rutinas habituales, como caminar, cocinar y lavar, y aun así estar en un estado de consciencia "mindful".

¿Cómo podemos reducir el stress con mindfullness?

Se sabe que lo que produce mayor stress es nuestra mente, nuestra mente demasiado activa. Al referirme a demasiado activa, ante una situación o relación, generamos muchos pensamientos para resolverla o intentamos controlar lo incontrolable, entonces la mente se estresa.

Cuando percibimos lo que está afuera nuestro como una amenaza, y aunque tratamos de responder a esa amenaza de forma constructiva, tenemos poco poder, nos estresamos. El stress es aquello que la mente percibe como más exigente, más grande que nosotros. A veces respondemos bien, pero luego la resiliencia no funciona; es decir, la capacidad de volver a nuestro estado original no funciona. Entonces quedamos sobre exigidos. Esto es como un motor de un auto cuando está pasado de vuelta, y un momento se funde, se llama "burn out", desde el punto de vista del stress.

En el mindfulness, lo que hacemos es bajar los pensamientos y los sustituimos por sentir más. ¿Qué significa esto? Si por ejemplo estoy todo el tiempo pensando y no me doy lugar a sentir, ese pensamiento me va a exigir y luego me voy a agotar. Lo que buscamos es ir hacia el cuerpo, sentir las sensaciones corporales, físicas, y en particular la respiración. ¿Por qué? Porque está siempre disponible. Entonces cuando estamos tensionados lo mejor es sentir la sensación de la respiración en el cuerpo, enfocar en esa sensación y permanecer allí. En ese instante los pensamientos van a bajar y voy a poder resolver la situación con más calma.

¿Qué significa el "manejo del cambio"? ¿De qué tipo de cambio estamos hablando?

Si le pregunto a cualquiera de ustedes si le gustaría mejorar o cambiar, la respuesta sería sí. ¿Pero qué queremos cambiar? Lo que nos marca nuestro estado interno, la alarma, lo que marca cómo estamos, es cómo nos sentimos. Si me siento mal, voy a querer sentirme bien. Automáticamente la mente y el cuerpo me avisan: “No te estás sintiendo bien”.

En la medida que yo quiera sentirme mejor, voy a tener que generar un cambio: ya sea en mi vida, en mis hábitos, en la manera de ver el mundo. Uno de los hábitos que más sufrimiento nos da es la reacción. Si estoy todo el tiempo reaccionando a las situaciones externas, me vuelvo un esclavo de las situaciones, dependiendo de ellas. En el mindfulness, aprendemos a separarnos de las situaciones, entender que las situaciones están allí afuera, pero mi capacidad de responder está adentro.

Lo que hacemos es separar estos dos mundos: cada vez que una situación o una relación está generando cierta amenaza allí afuera de mi propia paz, lo que hago es preguntarme: ¿qué podría sumar a esta situación, cuál es la actitud que podría tener ante esta situación?, esto me hace responsable, deja mi poder de un lado. Cuando tengo el poder de mi lado, puedo hacer algo. Ahí es cuando tengo que parar, respirar, centrarme y darme lugar a responder, en lugar de reaccionar. Significa poder elegir, cómo responder ante esta situación ante mí. Esa capacidad de elegir es nuestra verdadera libertad.

El desafío de hoy es disponer del tiempo. ¿Cómo podemos generar un espacio propio de reflexión en esta vorágine cotidiana que no da respiro?

En el mundfulness hacemos varias paradas, como si fueran pausas. Hay algunos autores que hablan de que el ser humano corre grandes maratones durante el día. Luego de la maratón quedan agotados. La sugerencia es hacer pequeños springs, pausas, donde corro y paro, Esto va a hacer que descanse durante el día y cuando llegue al final, estemos menos agotados. ¿Qué hago cuando paro? ¿Cuándo hago una pausa? Paro, respiro, me pregunto: ¿Cómo estoy? ¿Cómo está mi cuerpo? ¿Qué necesito durante este momento? ¿Cómo está mi mente? Preguntas que me centren y me permitan reflexionar sobre mí mismo. Esto lo puedo hacer por ejemplo durante un minuto. Quizás antes de entrar a una reunión con mi jefe. Quizás antes de una conversación familiar o una conversación con mi hijo o atender una tarea en particular. No necesito mucho tiempo. Simplemente parar, reflexionar y sentir cómo estoy para luego avanzar con mucha más claridad.

La realidad se empeña en tirarnos para abajo. ¿Qué le recomendás a la gente para "blindarse" de las malas noticias, energías negativas y gente tóxica?

Si voy por el mundo con la actitud de tomar, de adquirir, querer de las personas, seguramente me voy a frustrar. Primero porque no puedo controlar a las personas, situaciones porque si reclamo algo antes de darlo, estoy siendo injusto. Entonces lo que plantea el mindfulness es ser proactivo y dar. ¿Qué pasa si entro en una reunión y en vez de querer tomar respeto de las personas lo que hago es dar respeto a ellos? Sabemos que todo lo que damos lo sentimos. Si quiero paz tengo que dar paz. Si quiero amor, tengo que dar amor. Si quiero dar felicidad, tengo que dar felicidad. Funciona dando. Cuanto más doy, más me llevo. Esa es la ecuación.

Los invito a que no esperen a tomar de los demás. No esperen a dar y que haya un retorno. Doy porque cuando doy me siento feliz. Debería crear esta atmósfera en cada lugar que entro. Ser un agente de cambio en cada lugar que estoy. Una cosa que aprendí es que al hablar, tengo tres cosas en mente: hablar de manera dulce, despacio y hablar poco, lo sustancial. Lo que en verdad es útil. Esto te va a servir para tener menos relaciones tóxicas e inspirar a otros a tenerlas también.

¿Cómo ser el líder de mi vida?

Esto me lo preguntan muchos empresarios, en las empresas en las que trabajo y hago actividades de mindfulness y liderazgo, En realidad para inspirar ser líder, la única manera es con el ejemplo. Si soy ejemplo y me cuido a mí mismo, soy capaz de escucharme, estar en silencio conmigo y entender mis necesidades. No hay otra manera de liderar mi vida que conocerme. Cuando me empiezo a conocer puedo hacer los ajustes necesarios para cambiar algunos hábitos que me dan sufrimiento. Si quiero conocerme tengo que estar en silencio ¿Por qué? Porque en silencio puedo escucharme. Y cuando me escucho estoy atento a mis verdaderas necesidades. No a mis deseos sino a lo que necesito de verdad. No sólo a lo que necesita mi cuerpo, lo que necesita mi mente, lo que necesita mi estado emocional, lo que necesita mi espíritu.

Si cubro estos cuatro aspectos: el cuerpo, la mente, las emociones y el espíritu, me estaré cuidando a mí mismo y podré ser el líder de mi propia vida. Estaré siendo el soberano de mi vida. Tomando mis decisiones y no dejando que las circunstancias las tomen. Debo empezar a sembrar semillas positivas: sea una palabra, una acción, va a traer una cosecha positiva. Te aliento a que empieces a sembrar en tu vida.

Con la colaboración de Agustina Campbell

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