La ciencia confirma y derriba algunos mitos del amor

"Es amor a primera vista", "la persona infiel no quiere a quien tiene al lado", "fue amor a primera vista" , "el amor es no pedir nada a cambio". Frases que escuchamos, creímos, dijimos o nos las dijeron, pero ¿qué hay de cierto en ellas? ¿Son parte de la cultura popular o algunos de estos dichos entrañan alguna verdad?

Imagen de Free-Photos - Pixabay

Se suele decir que no hay nada más inexplicable en la vida que el amor. Definir las causas del enamoramiento es imposible, y quizá en su cualidad de inexplicable radique su magia. Pero la ciencia tiene la misión de racionalizar y brindar causas, y algunos de los mitos más populares más allá del sentimiento tienen su base científica.

"El amor es ciego" y a veces no sólo en el aspecto físico sino que muchas veces hasta se olvidan o se pasan por alto grandes defectos, a favor del enamorado.

Este dicho popular lejos del mito es una realidad. Estudios realizados a través de Resonancia Magnética Funcional por los investigadores ingleses Zeki y Bartels permiten observar cuáles son las regiones del cerebro que se activan. El estudio indica que ante la foto del ser amado, las personas evaluadas han mostrado que el amor romántico activa dos procesos cerebrales que favorecen la "ceguera". Por un lado, las áreas que se asocian a la distancia social y a las emociones negativas (corteza prefrontal y áreas parieto-temporales) tienden a disminuir ante la observación de estímulos provenientes del ser amado. A su vez, se activan centros del placer y apego. Entonces, estar enamorado produce una fuerte gratificación y genera un "olvido" sobre las áreas negativas de la otra persona.

Cuando se está enamorado, es frecuente no poder concebir la vida sin ese otro. Pero estar enamorado locamente, es beneficioso o más bien perjudicial. Ante el dicho "está loco de amor" , el reconocido psiquiatra Hagop Akiska lo considera bastante perjudicial. El especialista, sostiene que "estar enamorado más de seis meses puede ser hasta patológico". Resulta que Akiska estudió personas enamoradas y encontró que sus niveles de serotonina (un neurotransmisor del sistema nervioso) eran similares a los de los pacientes con trastorno obsesivo-compulsivo.

Todo lo contario sucede con la frase popular que dice: "No se puede vivir del amor".

Una investigación publicada en el Journal of Psychosomatic Medicine comprobó que los hombres casados desarrollaban menor nivel de ateroesclerosis que los solteros. El estudio ratificó además "que la tranquilidad y la estabilidad emocional disminuían el nivel de estrés y generaban menor formación de ateroesclerosis". En el sexo femenino, sucede pero de forma distinta. La investigación reveló, una conclusión reveladora: en las mujeres se desarrolla un menor nivel de ateroesclerosis si se encuentran en una relación de pareja feliz, el estar o no casada no era una variable determinante. Así, el estudio estableció que a los hombres les importa más el status que implica el estar casado, mientras que en las mujeres es central que sea un vínculo satisfactorio.

Quizá algunos de los mitos más extendidos son los que legitiman malos hábitos en nombre del amor.

"Si hay celos, hay amor" o "si no te cela es porque no te quiere", son frases tan falsas como nocivas. Luis Buero, autor de "Cuando los celos te carcomen", derriba la suposición popular que dice "un poco de celos está bien porque demuestra interés". "Quien cree en este mito es evidente que no está recibiendo otras muestras de interés, más que la de los celos", dice. El escenario se torna más oscuro y peligroso si los celos se vuelven patológicos, y allí entran en juego justificaciones que pueden dañar tanto a la pareja como al individuo en sí.

"Los celos son un síntoma que tiene dos caras: una de sentido, por ejemplo, los de la persona que de chica vivió el abandono de alguno de sus padres y ahora carga con esa marca como mochila identificatoria. La otra cara es la satisfacción pulsional del síntoma: el goce mortífero que deviene en sostener ese terror a la pérdida y, a la vez, ese vínculo donde el deseo y lo placentero se vuelven insatisfechos o imposibles. Los celos patológicos son autodestructivos, destructivos del otro y del vínculo. A la vez son una demanda de amor netamente infantil", advierte Buero. Lejos del amor sano, los celos perjudican y están distantes de cualquier prueba de interés o cariño.

Uno de los mitos que circunda al amor romántico es el que reza: "Un gran amor nunca se olvida".

La perpetuidad de las grandes historias está lejos del mito y cerca de la realidad. Así, lo confirma el neurobiólogo Antoine Bechara quien detectó un "conflicto cerebral". Es decir, aunque el romance haya terminado años atrás, el cerebro sigue disparando imágenes y reacciones corporales, como palpitaciones o dolor de estómago al ver la imagen del amor perdido o al sentir un olor que la evoque ¿Por qué sucede? El investigador explica que una parte del cerebro llamada amígdala (el centro de la memoria emocional) fija con más intensidad las situaciones atípicas y desconocidas. Cuanto mayor sea la información que se grabó hacia ese gran amor , más reacciones contra las que no podemos luchar, va a seguir enviando.

Mitos y realidades que siguen confirmando que el amor es tan mágico e inexplicable, y hasta la ciencia puede confirmarlo.

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