4 tipos de apego emocional y 3 pasos para superarlo

¿Revives una y otra vez situaciones intensas a partir de un recuerdo, una canción o lo que fue algún vínculo, trabajo o aspectos de tu vida?


Por Daniel Colombo
@danielcolombopr
Master Coach Internacional

¿Se despierta algo que permanece inconsciente cuando te encuentras con alguna persona que te marcó de alguna forma, en positivo o negativo? ¿Tienes la sensación de que no podrás vivir sin esto o aquello por lo que supuestamente te genera esa experiencia? Estás frente a un apego emocional, basado en vínculos afectivos de naturaleza social que presuponen en tu interior la búsqueda de cuidado, bienestar y seguridad.

El apego es natural en los seres humanos, por cuanto conforman parte de la red de vínculos y vivencias que desarrollamos.

Sin embargo, el apego afectivo a veces puede ser dañino e impedirte crecer, por cuanto limitas tu vida y tus niveles de experiencias a “eso” en lo que te quedaste anclado internamente. Entonces puede aparecer el sufrimiento, la nostalgia, la frustración por no tenerlo más, y la ansiedad porque hay una separación entre el presente y lo que me gustaría que aún permanezca.

Especialmente en personas que han sufrido algún tipo de pérdida, o han sido o se han sentido abandonadas o dejadas de lado, la figura interna del apego se establece con esa figura interna desde la primera infancia, que, bien conducida, garantizaba protección y equilibrio emocional.

Cuando una persona se ha sentido querida y cuidada, no vulnerada y acompañada, es natural que aparezca esa figura de apego en un sentido positivo.

Sin embargo, cuando ha ocurrido todo lo contrario por vivencias desde niño, quedan marcas y heridas emocionales, donde se tiende a sustituir esa ausente figura de apego por cosas, relaciones, situaciones, diálogos, canciones y recuerdos -sólo a modo de un ejemplo rápido-, buscando de alguna forma compensar lo que ha faltado en los primeros años.

El apego como indicio de la cultura social

El estilo de apego que se desarrolla desde el año de haber nacido, aproximadamente, determina algunas pautas para predecir en parte cómo puede ser la conducta social de la persona. Por ejemplo, hay unas investigaciones como las de Waters, Wippman y Sroufe (1979) que demostraron que niños de 3 a 6 años que tenían un mayor nivel de competencia social habían sido bebés con una figura de apego seguro, o positivo. Se presupone que eso los ha formado más fuertes en ese rasgo de competencia personal.

El apego bien conducido lleva a fortalecer la autoestima, la comunicación y la empatía, modelo que, como basal que es de la estructura de la personalidad, se replicará durante la vida de juventud y adultez.

¿Qué sucede si hubo un apego inseguro? Es probable que sea en parte el desencadenante de una conducta insegura, o agresiva, hostil y de postura de defensa desde niños.

4 tipos de apego emocional

En términos generales, la ciencia de la conducta humana ha identificado al menos cuatro tipos de apego, todos desarrollados alrededor del primer año de vida:

  • Apego seguro: se distingue por confiar en la otra persona y saber que hay un marco de entrega porque nunca fallará o abandonará. se caracteriza por confiar plenamente en la otra persona, saber que nunca nos va a abandonar ni fallar. La persona se siente segura en esa relación.
  • Apego inseguro, ansioso/evitativo/huidizo: poca ansiedad por la búsqueda con su objeto de apego, y, cuando aparece ese otro, se restablece el vínculo. Aparece desconfianza en lo que a disponibilidad se refiere, porque el otro está o no está, y esto no permite confiar del todo. Se replica de adultos en el miedo a la pérdida, el abandono, o la ansiedad porque aparezca el otro para volvernos a nuestro eje y a “colmarnos”.
  • Apego inseguro, resistente/ambivalente: ansiedad constante, imposibilidad de explorar otras relaciones de apego, ya que no hay una figura segura desde donde hacerlo. De bebé, llora, y aunque su tutor aparezca, sigue haciéndolo: no se calma. De adultos puede resultar en alguien extremadamente dependiente del otro por satisfacer sus necesidades y en llamar la atención todo el tiempo
  • Apego inseguro, desorganizado: de niños desarrollaron conductas extrañas en presencia del tutor/figura de apego, como inmovilizarse, no responder a los estímulos, o una combinación de tics y manifestaciones. Eso se traduce en temor hacia esa figura, desorientación y desequilibrio emocional. De adultos, la persona puede no saber cómo reaccionar porque se siente inseguro en lo relacional, y hasta lo suplanta con apegos ficticios como el amante que se queda detenido en el tiempo en la carta que el amor de su vida le entregó hace diez años, y aún eso lo domina y no le permite evolucionar.

3 pasos para superar el apego

Sin pretender que esta nota sea concluyente, desde una perspectiva del desarrollo personal el límite del apego podría estar marcado por el sufrimiento: si se sufre, es un límite que quizás haya que elaborar de otra manera.

  • El primer paso es reconocer el apego a personas, situaciones, cosas o historias que nos marcaron.
  • El segundo, distinguir de dónde proviene ese apego: ¿fue una experiencia real? ¿O simplemente lo que sentiste en aquella ocasión o lo que interpretaste de los hechos que se dieron? ¿Qué emoción dominante tienes ahora? ¿Cómo la describirías con todo detalle? ¿De qué forma te hace sufrir o padecer en el presente? ¿Cuál es el disparador interno que la desata? ¿Cómo conectas eso que sientes por dentro, con cualquier otro aspecto presente de la vida en el que estás estancado y no puedes avanzar? ¿Cuál es la consecuencia que esto tiene para ti? ¿Qué entregas de tu poder personal, de tu ser auténtico, cuando irrumpe ese apego que se siente mal?
  • El tercero, resignificar. Dar un nuevo significado. Por ejemplo, trabajar sobre el perdón, el soltar, el dejar ir las situaciones. Puedes hacer visualizaciones creativas, escribir una frase corta en positivo que contrarreste esa irrupción de tu inconsciente que te provoca dolor, meditar, escritura libre -una carta con palabras sueltas inconexas que te liberen paso a paso de eso que te preocupa-, hacer psicoterapia, coaching -especialmente con ayuda de herramientas de PNL Programación Neuro Lingüística-. A la vez, formular estrategias de afrontamiento, para que, cuando aparezca ese apego emocional que te puede dominar, lo superes con algunas herramientas específicas.

El proceso de soltar los apegos emocionales puede ser lento, aunque si lo practicas conscientemente con perseverancia, podrás empezar a desplegar tu máximo potencial, logrando así un mayor nivel de autenticidad en quien eres: es decir, pararte mejor en ti mismo.

Daniel Colombo
Facilitador y Master Coach Internacional especializado en CEO, alta gerencia y profesionales; conferencista internacional; motivador; autor de 28 libros y comunicador profesional.

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