Tradiciones para un año próspero

Cada año nuevo es una página en blanco del libro de nuestras vidas, nos toca a nosotros escribirla.

Cada 31 de diciembre distintos modos de celebración exponen los signos, símbolos y trayectorias culturales de cada país. Costumbres, hábitos, rituales y cábalas identifican la historia de cada región. Familias y amigos se unen augurando un mejor año que el que finaliza.

Doce uvas y un deseo

El ritual de las doce uvas es de origen español y ha trascendido sus fronteras. En España, durante la celebración de la Nochevieja, cuando el 31 de diciembre finaliza se debe pedir un deseo y luego comer una uva al compás de las doce campanadas que marcan el comienzo de un nuevo año. Este ritual no sólo se realiza en los hogares, miles de personas se congregan en la Plaza Mayor y juntas expresan sus anhelos a través de un rito que ya lleva más de un siglo de existencia. El origen de la tradición de las doce uvas comienza en 1909, en Elche y su nacimiento no es místico sino netamente comercial. Por aquel entonces, los viticultores de la comarca alicantina del Bajo Vinalopó poseían un excedente en su producción y llegando el final de año no habían logrado venderlo. Entonces, a modo de estrategia, comunicaron a la población que la ingesta de doce uvas durante la finalización del 31 de diciembre era un símbolo de buena suerte y prosperidad para el nuevo año. La iniciativa fue un éxito que trascendió a sus propios fundadores y hoy se ha convertido en un ritual que recorre el mundo.

Dame fuego

En Latinoamérica, el fuego es un elemento recurrente en las tradiciones de Nochevieja. En Perú, Honduras y Ecuador el ritual consiste en escribir en pequeños papeles los hechos y acontecimientos negativos que han ocurrido durante el año. Cada uno de estos mensajes son introducidos en un muñeco al cual se prende fuego a las doce de la noche. La idea central de este rito es alejar los malos deseos y atraer las buenas intenciones para un nuevo período que comienza. La costumbre no es exclusiva de la región ya que también se practica en Escocia con idéntico significado pero con una variante. En lugar de incendiar un muñeco, los mensajes se colocan en un barril al cual se prende fuego y luego se hará rodar cuesta abajo.

Rituales económicos

Las costumbres culturales practicadas durante el 31 de diciembre no sólo abarcan anhelos espirituales, afectivos o amorosos, el dinero es un deseo recurrente en muchos rituales alrededor del mundo. En Costa Rica una flor silvestre típica de la región llamada Santa Lucía simboliza el deseo de prosperidad económica durante la Nochevieja. La tradición indica que se debe colocar la flor dentro de la billetera el primer día del año y así, se atraerá el éxito monetario durante un nuevo período que comienza. Ecuador también tiene su rito para atraer la fortuna. En la medianoche del último día del año, arrojan monedas al aire y guardan dinero en sus zapatos para que el año próximo traiga un mejor devenir económico. Además del dinero, existen otros deseos muy particulares como el de viajar. En México y en Colombia durante el 31 de diciembre por la noche sus habitantes salen de sus hogares corriendo con sus valijas en mano. El rito en estos países indica que esta tradición atraerá muchos viajes y para que se cumpla hay que salir de las casas con las maletas y además dar un fuerte portazo, ya que así también se aleja la mala fortuna.

Lo que el mar se llevó

Los rituales en la playa poseen un origen milenario y sus raigambre cultural es todavía reivindicada por muchos países en el mundo. En el caso de Brasil la tradición nace a partir de las primeras tribus presentes en las actuales zonas de Río de Janeiro, Porto Alegre y Bahía en dónde se le rinde honor a Yemanjá, diosa del mar. El ritual se practica en las costas brasileras durante la noche del 31 de diciembre. Todos los asistentes deben vestir ropas blancas e ingresar al mar con dos copas de vino, una bandeja y velas para luego colocarlas sobre el agua y ofrecer a Yemanjá la ofrenda que se ha preparado especialmente para ella. El rito es acompañado por una celebración y la unión de los presentes con el fin de obtener la protección de la diosa del mar, como un referente espiritual de esta cultura. Esta tradición no sólo se realiza en Brasil sino que también se ha convertido en un ritual en las costas uruguayas. En este país el rito se realiza con el mismo sentido y significado pero en este caso la ofrenda a la diosa de mar se basa en frutas, joyas y flores blancas.

Costumbres argentinas

En la Argentina los rituales comienzan el último día laborable del año. Caminar por el microcentro el 31 de diciembre por la mañana, tendrá como escenario una lluvia de papeles que caen desde las ventanas de todos los edificios de oficina presentes en el área. Durante esta fecha el personal de las empresas adoptó esta costumbre para celebrar el final de año, festejar el comienzo de las vacaciones y además, pedir por un nuevo período anual más auspicioso. Este hábito nace originalmente en Italia, en dónde el lugar de papeles, la última noche del año, cada familia arroja por la ventana objetos, muebles o artículos viejos. La idea central del ritual es la “renovación”, tirando lo antiguo, lo nuevo se hará presente.

Cada lugar en el mundo expresa su cultura a través de su historia, y las celebraciones son sin dudas una huella cultural que expresa las creencias, hábitos y costumbres de un país.

Los buenos deseos y la concreción de los sueños se igualan en la noche del 31 de diciembre.

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Redacción