Ser solidario está de moda

La moda, lejos de ser frívola o superflua, ha dado en los últimos tiempos sobradas muestras que su estilo creativo y sustentable es una prueba de su solidaridad

En la actualidad la ayuda al prójimo dejó de ser una misión propia de las Organizaciones No Gubernamentales para convertirse en una causa colectiva. La solidaridad es ejercida desde la vocación, la profesión, el oficio o simplemente, desde la fuerza de voluntad con el fin de lograr una mayor equidad e igualdad en la población.

La Responsabilidad Social Empresaria es una misión que ha ejercido su fuerza y alcance en todos los sectores a nivel mundial, y ayudar es el objetivo que abarca e incluye a todos los ámbitos que conforman el mundo laboral y social.

La moda, lejos de ser frívola o superflua, ha dado en los últimos tiempos sobradas muestras que su estilo creativo y sustentable es una prueba de su solidaridad.

Diseñadores argentinos se han unido a diversas ONG´s con el fin de crear conciencia y recaudar recursos destinados a la cura de enfermedades, proyectos educativos y ecológicos o vinculados a la satisfacción de necesidades básicas.
Este es el caso de la firma de indumentaria Awada, que diseñó una remera en colaboración con la Cooperativa Sol Naciente de Cosiendo Redes, para contribuir con la Fundación Conin, en la lucha contra la desnutrición infantil.

El trabajo de diseño y producción prendas también incluyó una labor solidaria, ya que las remeras se confeccionaron en los talleres Cosiendo Redes, en dónde trabajan hombres y mujeres de bajos recursos que han aprendido el oficio con el fin de lograr una inserción laboral.
La remera cuesta 100 pesos y podrá conseguirse a partir de hoy, y hasta el 19 de marzo, en Buenos Aires Alta Moda en el Hotel Sheraton Buenos Aires.
La campaña contó con la participación voluntaria de grandes referentes del mundo de la moda nacional como Mariana Arias, Andrea Frigerio, Paula Chávez, María Cher y Florencia Torrente, quienes fueron las modelos de una sesión fotográfica que invita a ayudar a una fundación que une sus esfuerzos para combatir la desnutrición en la Argentina.

Diseño equitativo

Su nombre es Ariel Estanga y su biografía encarna el sueño de todo diseñador joven cuyo objetivo es lograr proyección internacional. El argentino fue uno de los creativos más exitosos en la firma Zara en España y luego fue contratado por Mango para idear sus nuevas colecciones. A los 36 años su trayectoria era un éxito en Europa pero, su idea de éxito era muy diferente a su presente.

Estanga regresó a la Argentina con el fin de materializar su vocación en un proyecto solidario y ayudar a los niños de su país a través de lo que mejor sabía hacer: diseñar para ayudar.
Así nació “Buy One, Give One”, una iniciativa que signó una nueva forma de comprar. A través de la adquisición de una remera el consumidor está regalando otra a un niño que la necesita.

El creador de la propuesta no sólo financia, a través de la venta de sus prendas, la donación de remeras a los chicos argentinos también prioriza criterios de sustentabilidad y responsabilidad en la confección y comercialización de indumentaria.

La ecuación comprar+ayudar se completa con políticas de comercio justo y la utilización de materiales reutilizables tanto en el diseño como en la producción de las prendas.

El proyecto se ha instalado como un modelo de solidaridad en la industria textil en la Argentina. Ariel Estanga propone un compromiso con todos los sectores: proveedores, empresarios, Recursos Humanos y consumidores con el fin de materializar la sustentabilidad en toda la cadena productiva, comercial y que este mensaje impacte de manera positiva en los clientes, que a la hora de comprar saben que su adquisición es un beneficio para el prójimo y además favorece al cuidado del medio ambiente.

En la actualidad, “Buy One, Give One” trabaja de manera conjunta con la organización APAER (Asociación Civil de Padrinos de Alumnos y Escuelas Rurales) y juntos han establecido un innovador sistema de donaciones. La empresa dona las remeras a cada uno de los padrinos de las 4.500 escuelas que núclea la organización y ellos mensualmente entregan las prendas a los niños de las distintas instituciones educativas en todo el país.

La equidad, el respeto por el medio ambiente y la unión entre la industria textil y los consumidores, son los parámetros de un proyecto que capitaliza lo mejor de cada sector.

Diseñando un futuro mejor

Uno de los mayores emblemas de la moda argentina y su constante apoyo e incentivo por las causas solidarias es Martín Churba. El creador de la firma “Tramando”, que cuenta con un local en Nueva York y participa de las Semanas de la Moda en las principales capitales mundiales, es un emblema de ayuda mutua.

Churba es el socio fundador de la Fundación Pro Tejer, una organización sin fines de lucro, creada en el año 2003, como respuesta a la necesidad de reunir a todos los sectores de la cadena de valor de la Agro Industria Textil y de Indumentaria de la Argentina.
Su objetivo es lograr una sinergia del sector público con las pymes, universidades, centros de investigación y cooperativas de trabajadores para profundizar el protagonismo productivo del sector textil argentino en el mundo y crear fuentes de trabajo genuinas y sustentables en el país.

La Fundación Pro Tejer ha logrado por ejemplo, exportar con gran éxito indumentaria y calzado a los Emiratos Árabes Unidos. En su última misión comercial en Vietnam durante enero concertó la comercialización de calzado de alta gama, a través del envío de 5.000 pares de zapatos a U$S 100 la unidad. A través de la fundación el país también ha cerrado importantes acuerdos comerciales con la República de Indonesia, Ángola, Italia, Brasil México y Chile, entre otros.

Lo más significativo en la acción de Pro Tejer no sólo es su enorme éxito a nivel comercial, por sobre todas las cosas, es una organización que produce e invierte en la Argentina, con materias primas nacionales, estimulando la capacitación gratuita de oficios y creando fuentes de trabajo de manera constante y permanente.

La moda ya no es un ámbito excluido de las causas sociales, sino que se ha convertido en un actor fundamental de sustentabilidad y solidaridad.

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Por Eugenia Plano