La búsqueda del sentido de la vida

Sin él, el individuo no sabe hacia dónde orientar sus sentimientos, acciones, palabras o esfuerzos.

Objeto de estudio de la filosofía, la psicología, la sociología, la religión y la ética, el sentido de la vida es una de las búsquedas radicales en la biografía de un ser humano.

Por definición, el sentido de la vida es la necesidad de dar respuesta a la propia identidad del individuo. El sociólogo Carlos Castro, de la Universidad Católica Andrés Bello, de Caracas, Venezuela en su artículo El vacío existencial, plantea que para encontrar sentido primero llegan las preguntas: ¿Por qué vivir? ¿Para qué vivir? ¿Quién soy? ¿De dónde vengo y a dónde voy? ¿Qué hacer con mi vida? ¿Qué camino seguir? ¿Qué hacer para sobrevivir?

Estos son los grandes interrogantes existenciales que guían la vida de los seres humanos y muchas respuestas se encuentran, se reencuentran o bien, se modifican en el camino. El cambio es lo único permanente en la búsqueda de la propia identidad. Pero, puede suceder que la formulación de estos interrogantes sean negados por el individuo. Las preguntas incomodan, ya que cuestionarse implica una autocrítica. Una reflexión profunda de nuestros verdaderos deseos y necesidades trae como consecuencia la verdad, la reformulación de objetivos y finalmente, trabajar y sacrificarse por la propia felicidad.

El silencio de Dios

El silencio de Dios

Entonces, ¿qué ocurre si la búsqueda del sentido de la vida es negado por el individuo? Sucede el vacío existencial. Viktor Frankl, fundador de la técnica psicológica conocida como Logoterapia y autor del libro El hombre en busca de sentido define al vacío existencial como el desencuentro del ser humano con su propio deseo. “Tienen el sentimiento de que sus vidas carecen total y definitivamente de un sentido. Se ven acosados por la experiencia de su vaciedad íntima, del desierto que albergan dentro de sí. Padecen un sentimiento de vacío interior y de absurdidad de la vida, una incapacidad para sentir las cosas y los seres".

Por su parte el psicólogo, Eduardo Rovner, afirma que en su experiencia clínica, la cantidad de pacientes que experimentan vacío existencial ha crecido notablemente, con respecto a décadas atrás. “Estas personas son conscientes de la sensación de vacío interior pero se defienden sobrecargándose de actividades. En lugar de formularse conscientemente las preguntas que deberían plantearse acerca de los cambios a introducir en sus vidas, implementan diferentes procedimientos para no enfrentarse consigo mismos”, advierte ¿Cuáles son las vías de escape más comunes para continuar en el vacío existencial?

Trabajar desmedidamente, llenarse de todo tipo de actividades o proponerse objetivos que escapen de todo vínculo afectivo, “pero una vez alcanzados dan lugar nuevamente al agobio que acompaña a esa sensación de vacío“, sostiene Rovner.

Además, de la propia psiquis del individuo, ¿existen otras variables que impiden la búsqueda del sentido? ¿Cuánto pesa la cultura actual en el vacío existencial? Nuestro contexto ha recibido el nombre de posmodernidad, y se caracteriza por la caída de las grandes instituciones, como el Estado o las religiones tradicionales que han traído como consecuencia la liberalización de las creencias y las opciones disponibles cultural y socialmente. Los valores y creencias ya no dependen de las normas, usos y costumbres institucionales, hoy la libertad ha puesto en aprietos al hombre posmoderno, él debe ser artífice de su sentido, ha quedado huérfano de aquellos grandes padres que eran las instituciones.

¿Qué sucede hoy en esta búsqueda del sentido? El sociólogo francés, Gilles Lipovetsky, en “La era del vacío”, explica que el sujeto posmoderno al no saber hacia dónde encaminar su sentido, se ha vuelto hacia si mismo, busca el goce inmediato en función de la actividad del momento y le cuesta proyectar a largo plazo.

Experimenta la “saturación del yo”, pero se produce una gran paradoja. El individualismo posmoderno no recae necesariamente, en el encuentro con uno mismo ¿Por qué? El sociólogo inglés Anthony Giddens, en “Modernidad e identidad del yo”, plantea que la sociedad actual está regida por la “pluralidad de sentidos” ya las opciones no se encuentran limitadas por las creencias y valores que ofrecían las grandes instituciones, que de alguna manera, ordenaban y brindaban los usos y costumbres sociales. Es decir, hoy existen millones de criterios para elegir.

“La ruptura de los parámetros de certidumbre y certeza dejan al individuo sin un asidero cultural bajo el cual dar respuesta a los dilemas existenciales”, formula Giddens. La biografía del individuo es inseparable de su contexto, entonces, hoy en día la diversidad no ha llevado al encuentro y la búsqueda de un nuevo sentido sino al individualismo.

En este marco, el Lic. Carlos Castro explica por qué en la actualidad el vacío existencial es tan frecuente a nivel social: “El predominio de una vida cotidiana en constante reflexión y redefinición, ante la pluralidad de criterios, se convierte en fuente de frustraciones existenciales y de factor desencadenante del vacío existencial. Una cultura que no ofrece una pauta normativa y valorativa a la cual seguir como explicación de la vida y de la muerte, ocasiona puntos de desenclave entre el individuo y la sociedad que acarrean crisis existenciales y acciones egoísta-narcisista que limitan la capacidad de trascender y realizar un proyecto de vida pleno con sentido“.

Nosotros somos los otros. Quizá el sentido se encuentre en valores como la solidaridad y la empatía, y así la biografía dejará de mirarse a su misma.

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Redacción