¿Estamos viviendo en una simulación?

¿Podría nuestra realidad ser una simulación detallada establecida por una civilización más avanzada?

Zohreh Davoudi investiga esta hipótesis

Vivimos en un vasto universo, en un pequeño planeta húmedo donde hace miles de millones de años formas de vida unicelulares evolucionaron de los mismos elementos que toda la materia no viva alrededor de ellos, multiplicándose e irradiando en una red increíble de formas de vida complejas. Todo ser, vivo e inanimado, microscópico y cósmico, se rige por leyes matemáticas con constantes aparentemente arbitrarias. Y esto plantea una pregunta: Si el universo está completamente gobernado por estas leyes, ¿no podría una computadora suficientemente potente simularlo a la perfección? ¿Podría nuestra realidad ser, en efecto, una simulación increíblemente detallada establecida por una civilización mucho más avanzada?

Esta idea puede sonar a ciencia ficción, pero ha sido el tema de investigaciones serias. El filósofo Nick Bostrom ha presentado un argumento convincente de que probablemente estamos viviendo en una simulación, y algunos científicos también piensan que es una posibilidad. Estos científicos han empezado a idear pruebas experimentales para saber si nuestro universo es una simulación. Formulan hipótesis sobre cuáles pueden ser las restricciones de la simulación, y cómo esas limitaciones podrían conducir a señales detectables en el mundo. Entonces, ¿dónde podríamos buscar esos problemas técnicos?

Una idea es que a medida que se ejecuta una simulación, esta puede acumular errores con el tiempo. Para corregir estos errores los simuladores pueden ajustar las constantes en las leyes de la naturaleza. Estos cambios podrían ser pequeños. Por ejemplo, ciertas constantes que hemos medido con precisión de partes por millón se han mantenido estables por décadas. Entonces cualquier deriva tendría que ser en una escala aún más pequeña. Pero a medida que ganamos más precisión en las mediciones de estas constantes, podríamos detectar ligeros cambios en el tiempo.

Otra posibilidad a investigar proviene del concepto de poder finito de cómputo. No importa qué tan grande sea, no puede simular infinitos. Si el espacio y el tiempo son continuos, entonces incluso una pequeña parte del universo tiene puntos infinitos y se hace imposible simular con un poder de cómputo finito. Entonces una simulación tendría que representar espacio y tiempo en piezas muy pequeñas. Estas serían casi incomprensiblemente pequeñas. Pero podríamos buscarlas mediante el uso de ciertas partículas subatómicas como sondas.

El principio básico es este: cuanto más pequeño, más sensible a la interrupción. Imaginen golpear un bache con una patineta o con un camión. Cualquier unidad en el espacio-tiempo sería tan pequeña que la mayoría de las cosas la atravesarían sin interrupción. No solo objetos lo suficientemente grandes para verse a simple vista, sino también moléculas, átomos, e incluso electrones y la mayoría de las otras partículas subatómicas que hemos descubierto.

Si descubrimos una pequeña unidad en el espacio-tiempo, o una constante cambiante en una ley natural, ¿sería una prueba de que el universo es una simulación? No, solo sería el primero de muchos pasos. Podría haber otras explicaciones para cada uno de estos hallazgos. Y se necesitaría mucha más evidencia para establecer la hipótesis de simulación como teoría de trabajo de la naturaleza.

No importa cuántas pruebas diseñemos, estamos limitados por algunas suposiciones que todas comparten. Nuestra comprensión del mundo natural a nivel cuántico se divide en lo que se conoce como la escala de Planck. Si la unidad de espacio-tiempo está en esta escala, no podríamos buscarla con nuestro conocimiento científico actual. Todavía hay una amplia gama de cosas que son más pequeñas que lo que es observable hoy pero más grandes que la escala Planck para investigar.

Del mismo modo, los cambios en las constantes de las leyes naturales pueden ocurrir tan lentamente que solo serían observables a lo largo de la vida del universo. Entonces podrían existir incluso si no los detectamos durante siglos o milenios de medidas. También estamos inclinados a pensar que, si el simulador del universo existe, hace cálculos de la misma manera que nosotros, con limitaciones computacionales similares.

Realmente, no tenemos forma de saber cuáles serían las limitaciones y métodos de una civilización extraterrestre. Pero tenemos que empezar por alguna parte.

Puede que nunca sea posible probar si el universo es o no una simulación pero siempre estaremos mejorando la ciencia y la tecnología en pos de la pregunta: ¿Cuál es la naturaleza de la realidad?

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Lección de Zohreh Davoudi, dirigida por Eoin Duffy. Fuente: ted.com/talks/