El stress, un síntoma de nuestro tiempo

En el mundo el 80% de las consultas realizadas por parte de los pacientes que asisten a los consultorios psicológicos presentan síntomas compatibles con el síndrome del stress


Alteraciones del sueño, insomnio, olvidos frecuentes, pérdida de memoria, contracturas musculares y cambios de ánimo que tienden a la irritabilidad e inestabilidad emocional, parecen ser características de la vida cotidiana signada por el vértigo de las obligaciones y ocupaciones permanentes. Pero, si bien este estilo de vida se ha naturalizado y rutinizado a nivel colectivo, estos son los síntomas propios del stress impactan que en la salud física y mental.

Hoy el término que designa y define a este tipo de desorden se ha convertido en un sinónimo de nuestros tiempos, pero su alcance y porcentaje de incidencia en la población es alarmante. En el mundo, el 80% de las consultas realizadas por parte de los pacientes que asisten a los consultorios psicológicos presentan síntomas compatibles con el síndrome del stress.

En la Argentina según estadísticas elaboradas por el Ministerio de Salud del Gobierno de la ciudad de Buenos Aires, el índice de pacientes que concurren a centros públicos para el abordaje de cuadros de stress es del 50%.

La Organización Mundial de la Salud, define al stress como "el conjunto de reacciones fisiológicas que prepara al organismo para la acción". Es decir, en niveles óptimos el stress es un recurso que mantiene alerta a una persona en función de determinados cambios del ambiente, el contexto o el entorno que podrían suponer un peligro para el individuo, adelantándose a las necesidades y creando mecanismos necesarios para afrontarlos.

Pero en la actualidad, este conjunto de reacciones y su modo de implementación a nivel físico y mental se han modificado. Y el stress es sinónimo de síntomas asociados a la ansiedad, el pánico o la depresión. Una consecuencia directa del stress son los trastornos el sueño. En la Argentina, la compañía Drom Cronobiología (especializada en la práctica de buenos hábitos del sueño) realizó una encuesta a nivel nacional que reveló que en el país, 4 de cada 10 adultos duermen tan sólo 6 horas por día, siendo dos horas menos que las recomendadas por la OMS para la optimización de la calidad de vida.

Si bien los argumentos más frecuentes en la mayoría de la personas es la “ausencia de tiempo para dormir”, esta afirmación no es más que una excusa. El stress es hoy en día la variable que legitima las pocas horas de sueño a través del insomnio o en diversos hábitos que contribuyen al incremento de los niveles de ansiedad. Hoy en día el uso permanente de dispositivos móviles y computadoras inciden en los malos hábitos del sueño y favorecen al insomnio y al stress.

Una de las causas por las cuáles la tecnología no favorece al buen dormir se sustenta en la pérdida de la noción del tiempo, destaca el informe. Además, la híper conectividad en pacientes con cuadros de stress impacta en la imposibilidad de distensión y por lo tanto, los niveles de ansiedad se ven incrementados perjudicando su salud física y mental, al no descansar el tiempo necesario.

Para mayor información:

Sociedad Argentina de Medicina del Estrés

Presidente: Dr. Daniel López Rosetti
Ugarteche 2871 Planta Baja, Ciudad de Buenos Aires | 011 4800-1242
estres@sames.org.ar
www.sames.org.ar

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Redacción