Día del Tango: Las milongas porteñas y el alma del 2x4

En Buenos Aires, el tango tiene distintos escenarios pero sin dudas, el sitio en el cual el 2x4 se despliega con todo su sentido, fuerza y pasión es en las “milongas”.

Emblemáticos clubes de barrio, salones modestos y entrañables y casas particulares que destinan sus patios o livings para bailar hasta el amanecer, son el marco para comprender el alma, el espíritu y el sentido del tango en su su máximo esplendor. Hoy la milonga se transformó en ese sitio en el cual no sólo se baila. El objetivo de muchas de las personas que allí concurren es perder las costumbres de la modernidad para entrar en una atmósfera en dónde el hombre cabecea a una dama para invitarla a bailar, dónde la música imprime códigos y dónde sin abrazo no hay canción.

El sello distintivo de la milonga es su aproximación al origen del 2x4, cuando disfrutarlo y bailarlo era parte de la cotidianeidad de las familias y los amigos que se reunían en distintos hogares para compartir el amor por un buen tango. Acercándose al alma del tango, en Buenos Aires las milongas brillan por su presencia. Tanto argentinos como una enorme cantidad de turistas se acercan a los distintos locales y clubes que se caracterizan especialmente por tener códigos y rituales propios del tango milonguero que se diferencia del tango estilizado o contemporáneo, propio de los grandes espectáculos.

El repertorio consta de milongas, tangos y valses criollos, en dónde conviven las voces y las orquestas de Osvaldo Pugliese, Aníbal Troilo, Astor Piazzola Roberto Goyeneche, Julio Sosa y Carlos Gardel, entre otos. Además, las milongas se caracterizan especialmente por sus códigos y rituales, que definen el la identidad del 2x4. Todavía, los salones de baile porteños conservan los ritos del inicio que se sustentan en una serie de hábitos, usos y costumbres tangueras. Por ejemplo, la invitación a bailar es territorio masculino. Es el hombre quien desde cierta distancia fija la mirada y cabecea a la mujer elegida, quien puede aceptar o bien rechazar la invitación a compartir una pieza de baile.

En la actualidad, esta tradición todavía es implementada en Buenos Aires, pero las nuevas generaciones suelen ser menos dogmáticas y los jóvenes prescinden del cabeceo y se acercan a las mujeres para invitarlas a bailar y viceversa. Pero aunque los rituales se han flexibilizado, en pleno siglo XXI el rito de elegir o ser elegido para bailar un tango es conservado en la mayoría de las milongas porteñas.

El tango encuentra su hogar en las milongas. Aquí algunos de los mejores salones, bares y clubes para disfrutar del alma del 2x4:

La Milonguita (Armenia 1353)

Además de conservar los códigos y rituales de la milonga, en La Milonguita también existe la oportunidad de contradecir la tradición. Durante las noches de milonga, en un momento determinado se anuncia “La Tanda de Mujeres” y son ellas quienes toman la iniciativa e invitan a bailar, pueden "cabecear" o bien, dirigirse a la mesa de los compañeros. El sitio cuenta además con docentes especializados para tomar clases y aprender el arte de bailar el 2x4.

El Beso (Riobamba 416)

Es el escenario de los milongueros tradicionales y el sitio elegido por los profesionales y expertos con alto nivel de baile. Su atmósfera de luces tamizadas y su pista central es el marco de una milonga que preserva el espíritu, los códigos y rituales del origen del tango.

Confitería La Ideal (Suipacha 384)

Patrimonio histórico de la ciudad de Buenos Aires, La Ideal nació con el tango a principios del siglo XX y fue la confitería elegida por dos de los presidentes más representativos de la historia argentina Hipólito Yrigoyen y Juan Domingo Perón. Sin dudas, la mística del 2x4 vive en la Confitería la Ideal, que todos los días a partir de las 15 hs da inicio a su milonga, que cuenta con clases a cargo de docentes que dominan varios idiomas. Los domingos por la tarde es una cita imperdible ya que se pueden llegar a cruzar entre 150 y 200 bailarines en una pista con más de cien años de historia.

Centro Cultural Torquato Tasso (Defensa 1575)

En pleno barrio de San Telmo, el Tasso ofrece todas las opciones. Signado por un ambiente informal y distendido, el sitio es el elegido por los expertos del tango pero también por las nuevas generaciones. Además de contar con la posibilidad de bailar milonga o tomar clases, allí se brindan conciertos de orquestas, solistas y cantantes del género, en una propuesta de café concert, donde mientras se disfruta del show se puede cenar o degustar distintas alternativas de tragos y vinos.

Porteño y Bailarín (Riobamba 345)

Sus dos pistas de bailes son las favoritas por cientos de personas que desean aprender de los expertos en el lugar indicado. Elegida por los bailarines profesionales, esta milonga es reconocida en el circuito por su alta calidad de baile y sus profesores suelen ser los principales protagonistas del Mundial de Tango que se realiza anualmente en Buenos Aires. La entrada es gratuita y las milongas se realizan los martes a las 22.30 y los domingos a las 19.00.

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