Conoce el truco para que el pan duro parezca recién salido del horno

Tips fáciles para devolverle la suavidad al pan duro luego de unos días.

El origen del pan se remonta a las primeras etapas de la historia de la humanidad. Se estima que, junto al aceite y las bebidas, fue uno de los primeros alimentos procesados por el hombre para su consumo. Y... ¿quién no ama el pan recién sacado del horno?

Por desgracia es un alimento que en poco tiempo pierde su consistencia y se vuelve duro. Cuando eso pasa, las personas optan por rallarlo para incluirlo en otras comidas, por ejemplo, o bien lo tiran. Pero hay un truco que le devuelve el olor, la textura y el sabor que tenía recién horneado.

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Cómo ablandar el pan duro paa que recupere su suavidad

Si quieres recuperar las características originales del pan, esta opción clásica te va encantar, ya que resulta facilísima y además su resultado está comprobado.

  1. Precalentar el horno. Colocar el horno a 230 °C y esperar 5 minutos antes de introducir el pan.
  2. Humedecer el pan si la corteza está dura. Si el pan está seco pero la corteza no se siente tan dura, se puede saltar este paso porque esas piezas de pan aún conservan humedad, ya que las moléculas de almidón se unen y atrapan el agua, así que se puede pasar directamente al siguiente paso. Por el contrario, si la corteza está muy dura, hay que humedecer el pan sumergiéndolo en agua fría por completo durante 4 segundos o colocándolo debajo del agua fría del grifo.
  3. Envolver el pan en papel de aluminio. Una vez humedecido el pan, cubrir por completo con papel de aluminio. Con esto se evita la pérdida de vapor durante el horneado, pues la humedad queda atrapada dentro del pan.
  4. Hornear el pan. Introducir el pan humedecido en el horno y, una vez dentro, bajar la temperatura de 230 °C a 150 °C (300°F). Hornear el pan durante 5 minutos si se trata de una pieza pequeña (seca o poco húmeda). En cambio, si es una pieza grande, y/o más húmeda, se puede dejar desde 6 minutos hasta 15 minutos.
  5. Verificar la textura del pan antes de sacarlo del horno. Ya que el tiempo de horneado varía según el tamaño de la barra de pan, la cantidad de agua que absorbió y las particularidades de cada horno, revisar cada 5 minutos retirando parte del papel de aluminio y verificando su textura. Continuar hasta lograr la textura deseada.
  6. Consumir el pan pronto. Durante el horneado el calor deshace la estructura de moléculas de almidón a fin de liberar el agua que está atrapada. En consecuencia, el pan se suaviza pero por poco tiempo, ya que también se acelera su proceso de endurecimiento. Por esta razón, el efecto logrado con el pan solo dura unas pocas horas, así que es preferible consumirlo apenas sale del horno.

Si solamente tenemos una o dos piezas de pan

  1. Poner una sartén al fuego. Una vez caliente, rociarlo con un poco de agua. Colocar el pan y cerrar.
  2. Dejar por alrededor de 3 minutos y retirar. La humedad se encargará de dejar tu pan suave y esponjoso otra vez.

Este truco también aplica para el pan dulce, así que no solo tendrás bolillos suaves y deliciosos, también bizcochos como recién horneados.

Tips para conservar el pan por más tiempo

  • No guardar el pan en bolsas de plástico. El material no permite el paso del aire y atrapa la humedad en su interior, lo que promueve la aparición de moho.
  • Guardar el pan en bolsas de papel, asegurándose que esté completamente cubierto para que no se endurezcan las partes expuestas.
  • No dejar la bolsa con pan cerca de los espacios calientes de tu cocina, como la estufa o el horno.
  • Usar una bolsa de tela o envolver las piezas con un paño de cocina limpio para que no pierda su textura crujiente.
  • Si queremos que dure mucho más tiempo, una opción es congelarlo: colocarlo en bolsas resellables y luego envolver estas en papel. Cuando lo queramos comer, horneamos durante cinco minutos a 180 grados.

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