Cómo cuidar nuestros ojos en verano

El sol no sólo es peligroso para nuestra piel. Los ojos, nuestra ventana a la vida, también pueden sufrir consecuencias por la exposición solar. Disfrutemos de las vacaciones sin descuidar nuestra salud visual.


Por Dr. Gustavo E. Rapetti
Médico Oftalmólogo y Cirujano
@rapetti.ojos

¿Qué efectos tiene el sol sobre los ojos en verano?

Lo que ocurre en verano es que se está más expuesto al sol por la cantidad de horas de luz que hay en el día. Un buen consejo es que traten de evitar la exposición al sol entre las 10, 11 de la mañana y las 2 de la tarde, donde la radiación de los rayos UV es mayor. El solo puede producir daños en los ojos, que pueden ser desde tumores oculares, aumento del riesgo de cataratas, quemaduras en la córnea y en los párpados cerca del ojo. Y por otro lado, también puede producir un crecimiento de la conjuntiva, que se denomina pinguécula y que puede derivar en lo que se llama pterigión. Esta es la manera que puede afectar el sol al ojo, en líneas generales.

¿Cómo podemos contrarrestar los efectos negativos de los rayos UV sobre nuestros ojos?

Usando gafas que tengan una protección UV del 100%, que bloqueen tanto los rayos UV-A como UV-B. Generalmente están etiquetados con una sigla UV 400 o protección UV 100%. Lo importante que hay que tener en cuenta es que tengan esta etiqueta, no solo guiarse por el alto precio de las gafas, sino que el cristal sea bueno. También que envuelva y proteja toda la superficie del ojo y sus alrededores, si son envolventes mejor. Porque muchas veces uno no toma en cuenta que los rayos solares entran de costado.

Es importante también tener en cuenta a los niños, porque los adultos nos protegemos, somos más consientes, pero muchas veces descuidamos a los niños. Tenemos que comprender que además de protegerlos con bloqueadores solars para la piel, hay que cuidarlos de la exposición a los rayos UV, ya que pueden tener graves consecuencias a futuro.

Otro dato muy importante es que nunca hay que mirar al sol en forma directa, al igual que ocurre cuando tenemos un eclipse. Si nosotros miramos al sol en forma directa, aunque tengamos anteojos protectores con filtros UV en un 100%, podemos de alguna manera producir una retinopatía, causando alteraciones en la retina que pueden dejar secuelas en la visión.

No confiar en los días nublados. La realidad es que los rayos UV traspasan las nubes. Que no estemos expuestos al sol directamente no implica que no tengamos que protegernos. La penetración de los rayos solares es exactamente la misma, incluso en días de resolana, en donde el sol parece no salir.

¿Cómo afecta a nuestros ojos la exposición al cloro de las piscinas?

La mayoría de las piscinas tienen cloro, que es un químico que se utiliza para mantener el agua nítida y cristalina. Cuando uno pasa largas horas en el natatorio, si se tiene predisposición a la irritación, lo ideal es usar las antiparras para nadar. De no ser posible usarlas, les aconsejo no abrir los ojos todo el tiempo abajo del agua. El cloro produce una irritación que suele dejar la visión borrosa y los ojos colorados. Este efecto suele ceder la mayoría de las veces después de la exposición, con lo cual yo aconsejaría a los padres, que si después de un par de horas de haber salido del natatorio, los ojos del niño siguen irritados, le molestan, le arden y siguen viendo borroso, consulten a un oftalmólogo. El cloro en ese caso puede haber producido una queratitis, que es como un despulimiento de la cornea o simplemente una irritación de la conjuntiva, que produce el ojo colorado. Normalmente este tipo de alteraciones se tratan con gotas descongestivas o lubricantes y suelen ceder, no teniendo mayores consecuencias.

¿Qué debemos hacer si nos entra arena en los ojos?

Este tipo de cosas ocurren cuando no disponemos ni de solución fisiológica, ni ningún lubricante a mano. Con lo cual les aconsejo tratar de abrirle el ojo a la persona y, si puede mantenerlo abierto, enjuagarlo con agua. Si el agua es mineral, es mejor, aunque sería mejor enjuagar con solución fisiológica. Si se tienen a mano lagrimas artificiales, sería lo ideal. Con esta maniobra suele irse la mayor parte de la arena que queda en el fondo del saco del parpado inferior. Lo que suele ocurrir, es que a veces se mete la arena por arriba y por debajo del parpado superior. En ese caso, tratando también de abrirle el ojo a la persona y enjuagando con agua suele desaparecer. A veces se requieren maniobras como revertir el parpado superior, normalmente realizadas por profesionales. No lo aconsejaría a una persona que no esté habituada a hacerlas. Si después de lavar con solución fisiológica el fondo del saco conjuntival con bastante agua, la sensación persiste, aconsejaría concurrir a un centro oftalmológico para ser examinado por un profesional.

En líneas generales, el verano trae mayores horas de exposición a mucha luz. Es importante tener en cuenta que no solo mirando al sol se dañan los ojos, sino que las superficies reflejan la luz, ya sea el agua, la arena, la nieve misma o las superficies blancas. Por otra parte, los días calurosos y ventosos producen un "ojo seco". Todo esto se resuelve usando gafas protectoras y no permanciendo mucho tiempo expuestos al calor y al viento en la cara directamente, sobre todo aquellas personas que practican deportes al aire libre.

Dr Gustavo E. Rapetti
Médico Oftalmólogo. Cirujano especialista en Segmento Anterior, Cirugia del Cristalino y Cirugia de la Miopia, Hipermetropia, Astigmatismo y Presbicia.
Web: www.gustavorapetti.com.ar
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