Cómo cambiar una mente pobre

Cómo cambiar los paradigmas limitantes que nos auto imponemos.


Por Daniel Colombo
@danielcolombopr
Master Coach Internacional

Lo sé por experiencia: haber crecido en entornos de escasez y desafíos permanentes, llevan a acostumbrarse a pensar de una manera contraria a la abundancia que está disponible en el mundo. Desde esa perspectiva, todo parece imposible y destinado para otros. Sin embargo, cambiando las creencias, es posible transformar la mentalidad de pobre.

Jack Ma, el multimillonario dueño del emporio Alibabá.com, el mayor comercializador de productos de oriente, tuvo una vida familiar de gran restricción en todos los aspectos. Si a eso le sumamos más de 15 fracasos seriales, incluyendo ser expulsado y no ser aceptado en prácticamente cuanto lugar se presentaba para estudiar o trabajar, es un caso digno de tomar en cuenta, por la potencia de su desarrollo empresarial, cambiando los paradigmas limitantes.

Hace tiempo compartió en una entrevista lo que él define que es la mayor esclavitud que sufren las mentes pobres. Textualmente, Jack Ma afirma: “Es imposible complacer a las mentes pobres”

Y explica:

“Dales algo gratis, y piensan que es una trampa.
Diles que es una pequeña inversión, van a decir que no ganarán mucho.
Invítalos a invertir en su mente, te responden que lo harán cuando tengan dinero.
Invítalas a invertir en grande, dirán que no tienen dinero.
Invítalos a probar cosas nuevas, te dirán que no saben cómo hacerlo.
Invítalos a un negocio tradicional, dirán que es difícil de hacer.
Diles que es un nuevo modelo de negocio, van a decir que es una estafa.
Diles que inicien un nuevo negocio, van a decir que no tienen experiencia.
Las mentes pobres tienen algunas cosas en común: Ellos aman preguntar o “investigar” en Google, escuchar a los amigos que están tan desesperados como ellos, piensan más que un profesor universitario y se mueven menos que un ciego guiando a otro ciego.
Sólo hay que preguntarles, ¿qué quieren hacer? No van a ser capaces de responder.
Mi conclusión: En lugar de esperar a que las cosas cambien, ¿por qué no actúas y haces que las cosas cambien?; en lugar de sólo pensar en ello, ¿por qué no hacer algo al respecto? Los pobres fallan debido a un comportamiento común: Su vida entera se trata de esperar y esperar.”

Obtienes aquello en lo que te enfocas

Jack Ma explica en palabras su propio proceso; que es el mismo de millones de personas de todo el mundo que, superando cualquier adversidad, han logrado su libertad financiera, y de abundancia en diferentes aspectos.

El simple hecho de dejar de esperar el mejor momento para encarar algo, ya te limita para alcanzar algo, puesto que el instante óptimo nunca llegará: cuidado con las trampas que le haces a tu mente. La mente funciona como el sabio de la lámpara de Aladino: te concede los deseos, incluso aquellos que van en contra tuya.

Si piensas que es posible esforzarse, dedicarse de lleno y abrir nuevas oportunidades, esto ya te coloca en una posición de avanzada respecto al resto. Nadie lo hará por ti; nadie vendrá a buscarte, ni habrá un hada con su varita mágica para activarte: todo depende de ti mismo. Esto no es ni mejor ni peor, es, sencillamente, diferente a cómo funciona la mayoría de las personas con mentalidad de pobre.

La mente pobre piensa que necesita dinero para hacer algo; la mente abundante piensa que si tiene una idea y la lleva a la acción, puede conquistar mucho más.

La mente pobre habla de fracasos y de los otros; la mente abundante piensa acerca de cómo puede seguir creciendo, compartir con otros, y se pone feliz de los logros ajenos.

La mente pobre se queda enfrascada en el “no se puede”; la mente abundante dice “yo puedo” y no para hasta conseguirlo, por más tropiezos que haya.

Esto significa que, si tienes una mente pobre, es porque tú lo permites, y estás entrenándote para que todo vaya en ese sentido. Suena duro; es así. Peor es vivirlo.

Ejemplos cotidianos

  • Persona de mente pobre: “Quiero viajar a una playa del Caribe. Pero seguro se caerá el avión.”; “¿Para qué vas a ir a tomar café con tus amigos al bar del pueblo, si aquí, en casa, hay café?”; “No gastes ni te des gustos: eso es para los ricos.”
  • Persona de mente abundante: “Quiero viajar a una playa del Caribe; estoy buscando la experiencia de descansar y pensar mi próximo negocio para aplicarlo este verano en mi ciudad.”; “Voy a tomar un café con mis amigos al bar del pueblo; seguro que algo nuevo voy a aprender. Y si no es así, igual me voy a divertir.”; “Me doy un gusto de vez en cuanto, porque me hace bien, es lo que quiero hacer en este momento, puedo y me lo merezco.”

“Enfócate en la experiencia de abundancia; y eso es lo que obtendrás” (Daniel Colombo)

Obtienes aquello en lo que te enfocas, porque tu energía sigue al pensamiento.

Si tus pensamientos son de carencia y de restricciones (“Soy pobre”, “Nunca llegaré a ser libre”, “Este es un sistema que excluye a todos”, “Nunca saldré de mi estado actual”, “Si nadie me ayuda, es imposible”), es exactamente eso lo que obtendrás, y te llegará multiplicado.

¿Por qué funciona de esta forma? Porque en tu inconsciente, que es el nivel interno no consciente que rige tu vida, hay una fuerza muy poderosa que no discierne lo que es verdad y lo que no para tu bienestar.

Si tú ordenas algo, el inconsciente lo toma tal cual; y se esfuerza por ejecutarlo de acuerdo a esas máximas que tú mismo le has impuesto. Una persona desea bajar de peso, y su lema en el inconsciente es “Soy gordo. Ya intenté de todo y no bajo de peso”. El inconsciente no interpreta que debe ayudarte a sentirte libre de esos kilos de más: lo que hace es reforzar ese pensamiento, porque has dicho muy claramente “SOY gordo”. Quiere decir que le diste una orden tan terminante y sin dudas, que sería imposible ayudarte a reducir tu peso.

“Salir de una mente pobre requiere esfuerzo, confianza y persistencia” (Daniel Colombo)

5 pasos para cambiar una mente pobre

  1. La mente pobre no reconoce el estado actual como temporal. Los seres humanos se esfuerzan en la polaridad de las cosas: malo-bueno, gordo-delgado, pobre-abundante (entendiendo abundancia como cualquier aspecto de la vida, no exclusivamente dinero). Si, en cambio, te entrenas en afirmar tu estado actual con la probabilidad cierta de cambiarlo, podrías pensar (y en el tiempo, manifestar en la vida) de una forma más positiva agregando “por el momento” al final de cada frase. De esta forma le estás abriendo una puerta de innovación a tu inconsciente, para que coopere a tu favor.
  2. La mente pobre antepone lo negativo. El 85% de la conversación interna y externa de una mente pobre tiene connotación negativa. Esto proviene de su propia creencia de imposibilidad, por lo que es difícil que pueda evolucionar. Porque no ve una salida, y cree no tener las habilidades para evolucionar, es que la mente pobre quiere tomar ventaja y que le den todo servido. Cree que tiene que haber un “Robin Hood” para salvarse. Es necesario cambiar la forma en que te comunicas, y desde allí, operará el cambio progresivo hacia una consciencia en positivo.
  3. La mente pobre se queda anclada en el pasado. Como no encuentran una salida positiva, prefiere recordar y hacerse la víctima con todos los episodios por los cuales ratifica su condición de pobre. Tan es así que, ni bien se presenta una posibilidad optimista, la tira abajo anteponiendo el “no” que guía su vida. Si empiezas a darte el permiso de vivir, sentir y pensar que “sí es posible” algo bueno y mejor para ti, desde ese mismo instante habrá una energía ilimitada disponible para ayudarte, si así lo facilitas de tu lado.
  4. La mente pobre es cómoda. No le gusta trabajar por sus metas ni moverse. Le encanta criticar a los demás, por eso suelen estar en conflicto con cuanta persona productiva se cruzan en la vida. ¿Conoces familias enteras de inmigrantes en tu país, con negocios muy prósperos y a los que le dedican gran cantidad de horas de lunes a domingos? Seguro que sí. Si ellos pueden, ¿por qué no tú? No hay nada que te haga diferente: simplemente, tu actitud. Como no quieres asumir retos, te quedas cómodo donde estás. De esta forma, te acostumbras, y es más fácil ser un observador pasivo de la vida, que moverte en las siempre sinuosas aguas de la transformación y evolución consciente. Piénsalo: todo está en ti y en dónde fijas tu atención.
  5. La mente pobre no acepta los éxitos: por eso envidia a los que sí lo tienen. Le parecen obra de la casualidad, de la buena suerte; vive comprando billetes de lotería (y jugando los mismos números por cábala), sin darse la oportunidad de ayudar a salir de su presente. Hay miles de historias inspiradoras de personas que perdieron todo, y se reconstruyeron. Sé una de ellas. Nada te lo impide, excepto tu mente de pobre.

Si ya eres adulto, y tienes más de 15 años, puedes pensar, actuar y decidir por ti mismo, y empezar a moverte en un sentido positivo para crear la vida que te mereces. Asume tu responsabilidad personal: seguramente no será sencillo, aunque, asegurado, al final vale la pena cada segundo invertido para salir de ese estado de pobreza interna que no te permite crecer.

Daniel Colombo
Master Coach especializado en CEO, alta gerencia y profesionales; conferencista internacional; autor de 21 libro, comunicador profesional.

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