Artistas solidarios: Julián Weich, un conductor comprometido

Julián Weich fue quien promovió la realización de esta causa y desde hace más de veinte años es un conductor que no concibe su trabajo sin poder ayudar a su prójimo

Cuando la palabra ONG todavía debía explicarse. Cuando la solidaridad se necesitaba más que nunca. Cuando los medios de comunicación no tenían espacio para causas altruistas, Julián Weich se propuso corporizar la generosidad.

Corría el año 1992 y la actualidad se encontraba a travesada por el 1 a 1, la adoración y la exaltación del consumo como valor y los índices de desocupación y pobreza que crecían al compás.

Por aquel entonces, los medios de comunicación no tenían ningún tipo de espacio para las causas solidarias, era un tema exclusivo de personas que de manera anónima y sin difusión ayudaban a su prójimo.

UNICEF Argentina decidió por aquel entonces encontrar la forma de incentivar y promover de forma masiva la optimización de la calidad de vida de los niños y adolescentes argentinos que se encontraban por debajo de la línea de pobreza. La televisión fue el medio de comunicación elegido por su alcance y repercusión, siendo el modo indicado para llegar a la mayor cantidad de personas.

Pero, para comunicar su mensaje necesitaban a una persona capaz de trascender la pantalla, debía ser quien a través de su compromiso genuino con la solidaridad pudiera conmover a los argentinos con su mensaje.

UNICEF no tuvo dudas esa persona era Julián Weich, un actor y conductor involucrado con la realidad de su país pero además, un ser humilde, entrañable y querido por los niños, los adolescentes y los adultos.

Julián no sólo aceptó de inmediato la propuesta sino que se comprometió a trabajar de manera conjunta con UNICEF en todas las causas promovidas por la organización en Argentina y en el mundo.

En agosto de 1992 nacía “Un sol para los chicos” un programa de tevé que cada día del niño, desde hace 21 años, se propone recaudar fondos para diversas campañas, proyectos y acciones destinadas a mejorar la alimentación, la educación y la salud de los niños y adolescentes de todo el país.

La iniciativa fue un éxito. El promedio de recaudación anual es de un millón de pesos y cada año, miles de niños son beneficiados con la optimización de su calidad de vida.

El compromiso permanente de Julián Weich tuvo su recompensa. El conductor argentino fue nombrado en 1992 como Embajador de Buena Voluntad de UNICEF , siendo el primer argentino en recibir este título otorgado por la organización mundial más importante en ayuda solidaria.

Desde entonces, Julián se convirtió en un referente a nivel social. Desde hace más de dos décadas, es quien considera que su popularidad sólo es funcional para la promoción y realización concreta de la ayuda mutua. En su rol como Embajador de Buena Voluntad de UNICEF ha encabezado diversas campañas para crear conciencia en los sectores públicos y privados sobre la importancia de respetar y llevar a la práctica los derechos del niño.

Nuestro embajador solidario

“Creo que en el mundo somos más los solidarios que los no solidarios. Hay que ejercer y contagiar la solidaridad, entrenar los valores; de lo contrario, se para el mundo. Por más que aparezcan problemas tenés que seguir, porque si parás ante cada lío, no ayudás nunca”, así Julián Weich define su fuerza de voluntad y su espíritu solidario. Se reconoce un hombre como todos, con limitaciones, conflictos y contradicciones, pero si estas circunstancias no son un impedimento, sino un motor para redoblar la apuesta solidaria.

Su perseverancia y su permanente esfuerzo por ayudar al prójimo son los parámetros que lo guían en su trayectoria artística y social. Desde hace 20 años no sólo fue el conductor del programa emblema de la solidaridad en la Argentina, también lideró y trabajó en distintas causas latinoamericanas.

Junto a UNICEF participó activamente en proyectos en Uruguay, Paraguay, Perú y México por la reivindicación de los derechos de los niños, en estos países.

Además, en su rol como vocero de UNICEF a nivel nacional, Julián recorrió el país y visitó decenas de proyectos que el organismo lleva adelante para mejorar el acceso a la salud, la educación, la justicia y la libre expresión de todos los chicos y adolescentes.

Lionel y Julián, causas compartidas

Si existe un argentino tan virtuoso como solidario es Lionel Messi. El brillante futbolista preside una fundación que lleva su nombre para ayudar a los niños de bajos recursos en el país y es en uno de los máximos referentes de la responsabilidad social en Argentina y en el mundo.

Messi es un ser que no duda un solo instante a la hora de ayudar, y por lo tanto Julián Weich pensó en él cuando en su rol como conductor del programa de tevé “Todo es posible” necesitaba un compañero solidario para promover la donación de médula ósea.

El ciclo conducido por Julián contó la historia de vida de Franco Bautista, un adolescente que salvó su vida a partir de un trasplante de médula y decidió conocer a su donante para agradecerle una acción que hoy le permite seguir viviendo.

El encuentro fue entrañable y conmovedor para Franco, pero su sorpresa y conmoción fue aún mayor cuando su máximo sueño se haría realidad: conocer a Lionel Messi. La producción del programa le comunicó al joven que viajarían a Barcelona para realizar una campaña de concientización sobre la donación de médula ósea. El mensaje de “Todo es Posible” no era falso, era cierto pero el compañero de su causa sería el mejor futbolista del mundo y su ídolo máximo.

Acompañado por Julián, Franco llegó a la ciudad de Barcelona y se dirigieron a una dirección en dónde se realizaría la campaña. Cuando se abrió la puerta, del otro lado estaba Lionel Messi, quien previamente había pactado con la producción darle una sorpresa a Franco.

Tras la emoción, el joven le contó su historia a Lionel y luego juntos grabaron un spot llamado “Yo dono”, en el cual destacan la importancia de concientizar a la sociedad sobre la donación de medula ósea.

El impacto de esta producción fue altamente positivo. El programa fue emitido un domingo y al día siguiente se quintuplicaron las donaciones de médula ósea en el Hospital Garraham, en la ciudad de Buenos Aires.

Julián Weich fue quien promovió la realización de esta causa y desde hace más de veinte años es un conductor que no concibe su trabajo sin poder ayudar a su prójimo. En la actualidad, es la cara visible de la solidaridad en el país y su camino continúa sin pausa y con un nivel de perseverancia que lo define y lo identifica.

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Por Eugenia Plano