9 errores que cometemos sin darnos cuenta en nuestra alimentación

Estos malos hábitos no parecen tan alarmantes, pero nos hacen ganar peso muy gradualmente. Cómo evitarlos para lograr una alimentación más consciente.


Por Barbi Alloatti
@barbialloatti
:: Argentina ::

Nuestro organismo no gana peso ni acumula grasas de la noche a la mañana. Es un proceso gradual que muchas veces ocurre por no estar prestando la necesaria atención a cómo nos alimentamos y cómo preparamos nuestras comidas.

No es un error grave hacer alguna cosa mal en nuestra dieta o en nuestros hábitos alimenticios, pero sí es alarmante cuando estos errores típicos los sostenemos en el tiempo. Corregirlos puede hacer una gran diferencia en nuestro bienestar.

Unos simples y pequeños cambios de hábito pueden marcar la diferencia, no sólo en nuestro peso, sino principalmente en nuestra forma de alimentación consciente que deberíamos llevar para lograr un mejor estilo de vida.

Es que la clave radica en esa palabra: la consciencia. Ser conscientes de cómo es nuestra alimentación y de qué hábitos (o malos hábitos) llevamos a cabo es necesario para cambiar nuestra forma de vincularnos con la comida.

Por ejemplo, si vamos comiendo pequeñas porciones mientras preparamos la cena, si comemos mirando la televisión, o si nos alimentamos directo de una fuente en vez de servirnos en un plato. Esas malas costumbres pueden hacer que nos alimentemos demás sin darnos cuenta.

De la misma manera, si comemos por ansiedad lo que hay en la heladera, si no planificamos las compras en el supermercado o si dejamos a la vista la comida para tentarnos, seguiremos sosteniendo esos malos hábitos.

Estos son algunos consejos que te permitirán darte cuenta de aquellas cosas que haces, que no son tan graves, pero que en el largo plazo pueden afectar tu salud, tu metabolismo y tu peso.

1. No picotear mientras preparas la comida

Si vas probando lo que cocinas, o si vas comiendo algunos snacks mientras preparas el almuerzo o la cena, estarás ingiriendo calorías extra sin darte cuenta. Es fundamental esperar a sentarte para comer, hacerlo tranquilamente y siendo consciente de lo que estás consumiendo.

2. Comer en platos más pequeños y esconder las tentaciones

Psicológicamente, el primer sentido que capta la comida es la vista. No está mal dicha la frase "comemos por los ojos". Si nos servimos en platos un poco más pequeños, seguramente no nos alimentaremos demás. De la misma forma, si te has tentado de comprar algo dulce o muy calórico en el súper, una buena idea es esconderlo para no verlo. Esto funciona porque no nos acordaremos de que lo hemos comprado y no nos tentaremos de consumirlo si no está a plena vista.

3. No cocinar en exceso

Otra buena idea es cocinar las porciones justas para las personas que van a comer en ese momento. Pero si cocinas alimentos de sobra, para que te dure en la semana. no lo tengas a mano mientras almuerzas o cenas, para no tentarte a seguir comiendo.

4. No comer rápido

Es uno de los puntos más difíciles, pero que más resultado tiene. Comer rápido, sin siquiera mirar lo que estamos ingiriendo, es un error bastante grave. Por un lado porque no somos conscientes de lo que consumimos, y por el otro porque tendemos a alimentarnos en exceso. Si comes rápido, ni siquiera le das tiempo a tu organismo de sentir saciedad. Controla el ritmo de alimentación, mastica varias veces y despacio, deja el tenedor apoyado en el plato entre bocados, saborea y disfruta la comida.

5. Beber mucha agua

El sólo hecho de tomar agua no te hace perder peso directamente, pero sí ayuda a movilizar la grasa corporal y a activar el metabolismo. Además, muchas veces solemos confundir la sed con tener hambre, y tendemos a agarrar comida de la heladera para saciarnos. Es importante mantenerse hidratado durante el día y adquirir el hábito de tener una botella de agua a mano para ir bebiendo durante el día.

6. Eliminar calorías vacías

Seguir estos consejos hace que podamos dejar atrás hasta un 20% de calorías al día. Pero la mejor forma de reducir calorías es eliminando las llamadas "vacías". Por ejemplo, tomar agua en vez de consumir gaseosas o bebidas azucaradas, que te pueden hacer consumir hasta 200 calorías extra al día.

7. Darse los gustos de vez en cuando

No se trata de eliminar todos los gustos o de privarnos de muchas comidas ricas. Podemos darnos un capricho de tanto en tanto, pero siempre hay que hacerlo de forma consciente. Es decir, saber que me puedo permitir un gusto cada tanto y tener en cuenta lo que estoy consumiendo para compensarlo al día siguiente con buena alimentación o ejercicio.

8. Prestar atención a cómo cocinamos

Hay varias formas de elaborar los alimentos. Una misma comida puede tener desde 200 hasta 600 calorías dependiendo de su elaboración. Si optamos por freír, o por agregar salsas y acompañamientos calóricos, podremos agregar muchas calorías que no deseamos. Es mejor elegir cocinar al horno o al vapor, cocinar con limón, especias o ajo en vez de optar por otras opciones no tan sanas, encontrar el equilibrio entre disfrutar de la comida y que sea lo más saludable posible.

9. Cuidado con el azúcar

El azúcar es de lo más adictivo. Hay que buscar ser conscientes todo el tiempo de lo que se está ingiriendo y saber que para cada opción, hay una alternativa más sana. Es una buena idea hacer los propios postres en casa, con una reversión más saludable, reemplazando el azúcar y controlando así lo que consumimos.

Es fundamental que los buenos hábitos alimenticios estén siempre acompañados de ejercicio físico constante, sin exigirnos por demás y sin caer en soluciones extremas, como las dietas intensivas. Un mejor estado de salud y un buen estilo de vida son el resultado de mejores hábitos de alimentación y consciencia de nuestro propio cuerpo.

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