Vigorexia, la delgada línea entre la vida saludable y el exceso

En un mundo obsesionado por observarse a si mismo, diversas patologías vinculadas con el “verse mejor” han hecho mella en la sociedad.

Foto: Pixabay.com

Es un trastorno que se define por realizar prácticas deportivas extenuantes y en forma continua. Una distorsión de la imagen corporal que puede confundirse con la pretensión de llevar una vida sana. Las influencias de los actuales modelos corporales, de estándares imposibles.

¿Cómo lograr el equilibrio entre una vida saludable sin llegar a los extremos?

En un mundo obsesionado por observarse a si mismo, diversas patologías vinculadas con el “verse mejor” han hecho mella en la sociedad. El caso de la vigorexia, al igual que los trastornos alimenticios, tiene su fuerte en una distorsión de la imagen corporal, pero en este caso el ideal está asociado con construir un cuerpo con la mayor tonicidad muscular posible e imposible.

La especialista en el tema, la Lic. Marcela Licata destaca las principales características de la enfermedad: “Podríamos definirla en el marco de una persona que se ve a sí misma con falta de tonicidad y musculatura, lo cual la lleva a realizar ejercicio físico de manera obsesiva compulsiva cada día y de manera continua. En la mayoría de los casos su cuerpo se desproporciona, adquiriendo una masa muscular poco acorde con su talla y contextura física“.

Quien padece vigorexia no mide esta práctica deportiva excesiva, hasta puede llegar a aislarse social y laboralmente con el fin de alcanzar una meta infinita cueste lo que cueste. “El peligro del cuadro no sólo es físico sino también psíquico -afirma la Lic. Licata-. Si la enfermedad progresa puede evolucionar en un cuadro obsesivo compulsivo, a lo que se le debe sumar una alteración nutricional, metabólica y la deformación corporal”.

¿Cuál es la imagen que se percibe de si mismo?

Mientras que por ejemplo, en la anorexia la auto imagen es de obesidad, en la vigorexia el individuo se observa débil y con falta de musculatura, su distorsión es tal que con tal de obtener el cuerpo deseado no sólo realizará ejercicios en exceso sino también se automedicará y realizará dietas extremadamente altas en valores proteicos.

La Lic. Licata confirma los peligros de estas prácticas combinadas para lograr el cuerpo deseado: "La mayor parte de las horas del día están dedicadas a realizar ejercicio físico y a pensar en poder llevar a cabo una dieta rica en alimentos proteicos para así aumentar la musculatura del cuerpo. Este cuadro se ve agravado cuando todo se une al consumo de anabolizantes o esteroides que faciliten o mejoren ese aumento de proporciones corporales. Entonces, y como consecuencia, aumenta el riesgo de padecer enfermedades, lesiones hepáticas, cardiacas, disfunción eréctil, problemas de fertilidad y cáncer de próstata, entre otras".

Los peligros son claros y las consecuencias de la exigencia a modelos corporales imposibles y absurdos están generando cada vez más, patologías asociadas con la autoagresión sobre el cuerpo. Además, parece ser que en la actualidad existe una delgada línea entre la vida saludable y el exceso. Cirugías, tratamientos, trastornos alimenticios y deportes en exceso son algunas de las variables que han desencadenado nuevas enfermedades. Acompañar cada decisión con la supervisión médica es quizá una de las claves para evitar un futuro trastorno corporal.

Siempre es mejor, consultar o más bien, prevenir cualquier acto que atente sobre nuestra salud física o mental.

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Redacción