María de las Cárceles: cuando los valores cambian vidas

Una enorme tarea solidaria

Las segundas oportunidades son un puente para la transformación. Son el vehículo para convertir el error en virtud. La capacidad de resignificar el pasado y convertirlo en un presente diferente, signado por valores es la misión de la ONG, María de las Cárceles.
 
El eje que guía el sentido y el alcance de esta fundación es brindar herramientas concretas a los internos de distintas cárceles argentinas con el fin de reinsertarse en la sociedad a partir de la puesta en práctica de valores como la educación, el trabajo y la solidaridad.
 
A través de su programa Segunda Posibilidad, María de las Cárceles capacita a las personas privadas de su libertad en la reparación de materiales informáticos, cuyo producto final es donado a instituciones y escuelas de bajos recursos.
 
Es decir, se realiza una doble misión solidaria. Los internos se capacitan y se forman en un oficio que impacta favorablemente en su presente y además, les brinda la posibilidad de aprender a salir adelante y volver a empezar tras el cumplimiento de su condena, en un trabajo de gran salida laboral que cambiará sus vidas.
 
Además, los internos aprenden uno de los mayores valores que optimizan la conducta y moldean la integridad de las personas: la solidaridad. Todos los equipamientos tecnológicos reparados por ellos son destinados a la educación de niños de escuelas primarias e instituciones localizadas en barrios de emergencia con el fin último que los chicos tengan acceso a una computadora para aprender diversas herramientas informáticas.
 
Los resultados del programa hablan por si mismos. En total fueron 100.000 las computadoras donadas a distintas escuelas de todo el país y además, el 85% de los internos que se capacitaron el plan Segunda Posibilidad, tras su salida de la cárcel, se reinsertaron laboralmente.
 
Veinte años construyendo oportunidades
 
María de las Cárceles nació el 20 de febrero de 1993 cuando Adriana von Kaull, Betty de Mugas y Andrea Tempone ingresan por primera vez al Instituto de Menores Manuel Rocca, en la Capital Federal.
 
Tres mujeres le pusieron el cuerpo y al alma a un lugar en el cual la estigmatización y la exclusión era la norma. Allí en aquel instituto de menores, había personas con la posibilidad concreta de cambiar, de convertir su biografía en una historia distinta a los pronósticos negativos y desalentadores de su contexto.
 
Tras la enorme tarea solidaria emprendida de aquel entonces, en 1995, Adriana von Kaull emprende un nuevo desafío y comienza a trabajar como Catequista Carcelaria en la UP1 de Olmos, en la provincia de Buenos Aires. Los detenidos comenzaron a tener fe y la más significativa y poderosas de las esperanzas: fe en si mismos.
 
Adriana vio en cada uno de sus alumnos, un potencial enorme para cambiar, crecer y ser personas capaces de reinsertarse con grandes posibilidades de desarrollo una vez que hayan finalizado su condena. Les enseñó entonces, a proyectar a futuro través de la educación y el trabajo.
 
Adriana comenzó a recaudar y recibir donaciones de computadoras que ya no funcionaban por parte de distintas empresas y así comenzó en 1998 el primer Taller de Reparación de PC, en la Unidad Penal Nº2 de Devoto.
 
Y la historia recién comenzaba. Al curso de reparación de PC se sumó un taller de braille, un curso de Operador del Windows y Word y en el año 2008 se crea en la Unidad Penal Nº 32 de Florencio Varela, el Taller creativo "Sin Fronteras" donde se trabaja en la edición y compaginación de videos y clips. Además, recientemente se inauguró allí una Escuela de Informática.
 
Los reconocimientos a la labor de la creadora de María de las Cárceles se multiplicaron en todo el país. Por ejemplo, el diario La Nación eligió a Adriana von Kaull como una de las Cien Líderes de la Argentina del Siglo XX y en el 2012 la organización obtuvo el Premio Nacional Madre Teresa de
 
Calcuta, en el área de Servicio a la Comunidad, por el trabajo realizado en pos de las personas privadas de su libertad y la acción solidaria hacia las escuelas de bajos recursos.
 
María de las Cárceles enaltece el valor del trabajo, la educación y la solidaridad. Su enorme trabajo a favor de las segundas oportunidades demuestra como la confianza en el otro y la ayuda mutua son los máximos estandartes de transformación de realidades y situaciones adversas.
 
Cambiando destinos, cambiando el mundo, María de las Cárceles es una organización emblema de la solidaridad en la Argentina.

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Por Eugenia Plano