En el día de la Tierra, un homenaje a un hombre que nos hizo conocer el cielo

Carl Sagan nos dejó un legado de sabiduría, conocimiento y humildad respecto a la grandeza del universo. Nuestro pequeño "planeta azul" está hoy amenazado por nosotros mismos. Aún estamos a tiempo de cambiar.

Carl Sagan


Por Martín Leonetti
:: Argentina ::

Carl Sagan, 1934 - 1996

"…Nosotros somos la encarnación local del Cosmos, que ha crecido hasta tener consciencia de sí. Hemos empezado a contemplar nuestros orígenes: sustancia estelar que medita sobre las estrellas; conjuntos organizados de decenas de miles de billones de billones de átomos que consideran la evolución de los átomos y rastrean el largo camino a través del cual llegó a surgir la consciencia, por lo menos aquí. Nosotros hablamos en nombre de la Tierra. Debemos nuestra obligación de sobrevivir no sólo a nosotros sino también a este Cosmos, antiguo y vasto, del cual procedemos."

(Párrafo final del libro "Cosmos" de Carl Sagan, expresión escrita de la serie de 13 capítulos para la TV, para la difusión de la ciencia y la astronomía y que se transformó en la serie pública más vista en la historia de la TV norteamericana.)

"...Después de todo, cuando estás enamorado, quieres contarlo a todo el mundo. Por eso, la idea de que los científicos no hablen al público de la ciencia me parece aberrante."

Carl Sagan nació en Nueva York el 9 de noviembre de 1934. En la década de los '50 participó como asesor y consultor de la NASA. Participó activamente en los programas espaciales Mariner, Viking, Voyager y Galileo. Fue instructor en el programa Apolo; jugó un rol decisivo en las investigaciones planetarias: ayudó a descifrar las altas temperaturas en Venus al emplear la teoría del efecto invernadero masivo y global, los cambios estacionales de Marte y las nubosidades rojizas de Titán.

Entre los muchos premios que obtuvo cabe mencionar la Medalla del Bienestar Público, (Public Welfare Medal) la más alta distinción otorgada por la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos; el premio Pulitzer obtenido por su libro "Los Dragones del Edén" un ensayo especulativo sobre los orígenes de la inteligencia humana y el Prix Galabert, premio internacional de astronaútica.

En 1980 presentó al público norteamericano su serie televisiva Cosmos, que se convirtió en la serie más vista en la historia de la televisión pública de Estados Unidos. Un año antes fundó, junto a Bruce Murray, la Sociedad Planetaria (The Planetary Society) para promover la exploración espacial y la búsqueda de vida extraterrestre. Hoy en día cuenta con más de 100.000 miembros alrededor del mundo.

Cosmos: Un viaje personal (en inglés Cosmos: A Personal Voyage), fue creada por Carl Sagan y Ann Druyan para difundir la historia de la astronomía, el origen de la vida, nuestro lugar en el universo, las modernas visiones de la cosmología y las últimas noticias de la exploración espacial; en particular, las misiones Voyager. Es una miniserie de trece episodios que contó con música incidental y de soberbia carga emotiva de Vangelis. Se ha emitido en 60 países y ha sido vista por más de 500 millones de personas. Basándose en esta serie de documentales escribió el libro Cosmos.

En 1985 publica su única novela de ciencia ficción: "Contact: a novel" ("Contacto"), que se convertiría en bestseller. Trata sobre cómo sería el primer contacto de la humanidad con una civilización tecnológicamente avanzada extraterrestre, basado en el programa S.E.T.I. (en español búsqueda de inteligencia extraterrestre (Search for ExtraTerrestrial Intelligence), del que fue colaborador y divulgador en la realidad. En 1996 fue llevada al cine protagonizada por Jodie Foster, en donde se plantea una de las grandes dicotomías entre la ciencia y la religión acerca de la existencia de Dios y el conflicto del pensamiento científico con la idea de un creador.

Ese pequeño punto azul... nuestro hogar

"Mira de nuevo ese punto. Eso está aquí. Eso es nuestro hogar. Eso somos nosotros. En el se encuentran todos a quienes amas, conoces, quienes has oído hablar de ellos, cada ser humano que ha vivido, que ha existido. El complemento de nuestra alegría y sufrimiento, miles de religiones, ideologías y doctrínas económicas, cada cazador y cada recolector, cada héroe y cada cobarde, cada creador y cada destructor de civilizaciones, cada rey y plebeyo, cada joven pareja de enamorados, cada madre y padre, niños con esperanza, inventores y exploradores, cada formador de moral, cada político corrupto, cada "super-estrella", cada "líder supremo", cada santo y pecador de la historia de nuestra especie ha vivído allí: una mota de polvo suspendida en un rayo de Sol.

La Tierra no es más que un diminuto grano que forma parte de una vasta arena cósmica. Piensa en los ríos de sangre derramados por todos esos generales y emperadores que en cierto momento se convirtieron en los amos momentáneos de una fracción de un punto. Piensa en las crueles visitas sin fin que los habitantes de una esquina de este píxel hicieran contra los apenas distinguibles habitantes de alguna otra esquina, la frecuencia de sus malentendidos, la impaciencia por matarse el uno al otro, la generación de fervientes odios.

Nuestras posturas, nuestra presunción imaginada, la falsa ilusión que tenemos de tener un lugar privilegiado en el Universo son desafiadas por este pálido punto de luz. Nuestro planeta es una mota solitaria en la inmensa oscuridad cósmica. En toda esta extensa oscuridad, no existe una ayuda indirecta que vendrá de otra parte a salvarnos de nosotros mismos.

La Tierra es el único mundo conocido hasta ahora capaz de albergar vida. No existe otro lugar, al menos en el futuro cercano, al cual nuestras especies pudiesen migrar. Visitar, sí. Establecerse, aún no. Para bien o para mal, por ahora la Tierra es el lugar donde nos estamos quedando.

Se ha dicho que la Astronomía es una experiencia de humildad y forjadora de carácter. Quizás no exista una mejor demostración de las tontas presunciones del orgullo humano que esta distante imagen de nuestro diminuto mundo. Para mí, recalca nuestra responsabilidad de compartir más amablemente el uno con el otro, para preservar y cuidar ese punto azul pálido, el único hogar que hemos conocido."

Carl Sagan, Pale Blue Dot (1994, p. 8-9)

Algunas Frases de Carl Sagan

"Nuestra lealtad es para las especies y el planeta. Nuestra obligación de sobrevivir no es sólo para nosotros mismos sino también para ese cosmos, antiguo y vasto, del cual derivamos."

"El universo no fue hecho a medida del hombre; tampoco le es hostil: es indiferente."

"Para hacer una tarta de manzana primero tienes que crear un universo."

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