El pastor, sus ovejas y el joven ejecutivo

Un viejo cuento, que aborda con humor la arrogancia y falta de experiencia en los negocios.

Cuenta la historia que estaba pastando a su rebaño de ovejas un anciano pastor, cuando de repente aparece por el inhóspito camino una fabulosa camioneta negra 4×4 full recién salida de fabrica, con GPS Satelital y toda la tecnología que puedas imaginar.

Del vehículo desciende un tipo de no más de 30, traje negro de “Armani”, camisa blanca “Hugo Boss”, reloj “Rolex Platino” y zapatillas “DKNY”, se acerca al pastor y le dice:

– Buenas tardes señor, que bonito rebaño tiene, me gustaría proponerle algo: si yo adivino cuantas ovejas tiene Ud. en su rebaño, ¿me regala una?

El viejo responde con algo de asombro.

– Es un desafío insólito, pero bueno digo si.

Entonces el joven vuelve a su 4×4 y saca una laptop ultima generación, se conecta a la Redes, entra a una página de la NASA, mediante un satélite identifica la zona exacta de donde está el rebaño, calcula el promedio histórico del tamaño de una oveja tipo “Merino”, mediante una tabla dinámica de Excel y con la ejecución de algunas Macros personalizadas en Visual Basic, logra completar el diagrama de flujo del Microsoft Project, y luego de tres horas le responde al pastor.

– Usted tiene 1347 ovejas y 4 están preñadas.

El viejito asintió y le dijo que efectivamente así era, y que se llevara la oveja.

El joven tomó una oveja y la cargó en la camioneta, cuando se estaba por ir el viejo pastor lo detuvo y le preguntó.

– Disculpe joven, pero si yo llegase a adivinar cuál es su profesión, Ud. ¿me devuelve mi oveja?

El joven le dijo sonriente: – seguro hombre, mientras abría la puerta de su 4×4 para marcharse.

El viejo entonces contestó:

– Usted es consultor.

El joven sorprendido completamente comentó:

¡Correcto! – y mientras le devolvía la oveja que había tomado preguntó – ¿Cómo se dio cuenta?

Y el pastor le respondió:

– Por 3 razones. Primero, Ud. vino sin que yo lo llamara. Segundo, no me dijo nada que no supiese. Y tercero, se nota que no tiene la menor idea de mi negocio, porque eso que se estaba llevando no es una oveja, es mi perro.

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