Ciencia y Arte. El poder de la narrativa en la economía

La narración es una capacidad humana fundamental para el pensamiento consciente, facilita la construcción y comunicación de significados.

Los niños aprenden a través de los cuentos. Compartimos historias en forma de noticias, mitos, historias y teorías y explicaciones científicas. Una historia también puede ser una canción, una broma, una teoría, una explicación, un plan con resonancias emocionales que fácilmente se transmite en la conversación casual. Las historias nos ayudan a dar sentido a cómo es el mundo, así como a cómo ha llegado a ser como es y como imaginamos que será. De este modo, a pesar de que nuestros futuros son inciertos, la narración proporciona apoyo y justificación a la acción.

La conferencia presidencial de la American Economic Association del año 2017 del Nobel de Economía, Robert Shiller, se publicó en la revista de la asociación American Economic Review, bajo el título Narrative Economics. Las ideas expresadas en ese artículo han sido recogidas y ampliadas en su último libro, que lleva el mismo título Narrative Economics [1]. En este libro, Shiller desarrolla ideas sobre la narrativa que ha estado dando forma durante las últimas dos décadas, y que en cierto modo, están muy influenciadas por los dos libros anteriores que escribió conjuntamente con el también premio Nobel, George Akerlof, Animal Spirits ( 2009) y Phising for Phool (2015).

En este libro, Shiller ofrece una nueva manera de pensar la economía a través de la utilización de una amplia variedad de ejemplos y datos históricos. Shiller argumenta que estudiar historias populares que afectan el comportamiento económico individual y colectivo -lo que él llama «economía narrativa» - tiene el potencial de mejorar nuestra capacidad de predecir, preparar y disminuir los daños que causan las crisis financieras, las recesiones y depresiones, y otros eventos económicos importantes, como los booms y los choques bursátiles; el aumento y la caída del Bitcoin; el aumento y la caída de varios pensamientos e ideas particulares, como por ejemplo, sobre si conviene o no tener un patrón oro, la automatización e inteligencia artificial, o las inversión inmobiliaria, frugalidad versus consumo conspicuo, entre otros.

Las ideas, cuando se difunden al público en general en forma de relatos e historias populares, pueden hacerse virales y hacer evolucionar el mercado, ya sea por la creencia de que las tecnológicas sólo pueden subir, que los precios de la vivienda no caen nunca o que algunas empresas son demasiado grandes para quebrar. Ciertos o falsos, relatos como éstas, que se transmiten de boca en boca, por los medios de comunicación y las redes sociales, impulsan la economía y hacen que tomemos decisiones sobre cómo y dónde invertir, cuánto gastar y ahorrar, y muchas otras decisiones de naturaleza económica. Sin embargo, a pesar de la importancia de estas historias, la mayoría de economistas les prestan poca atención. Narrative Economics propone cambiar esto estableciendo las bases para una forma de entender como los relatos ayudan a impulsar acontecimientos económicos que han acabado provocando guerras, paros masivo y desigualdades económicas.

Narrative Economics propone cambiar las bases para entender cómo los relatos ayudan a impulsar acontecimientos económicos que han acabado provocando guerras, paros masivo y desigualdades económicas.

Shiller utiliza el paralelismo del contagio en las epidemias víricas para explicar los contagios de los relatos y defiende la necesidad de incorporar el contagio de las narrativas a la teoría económica. En caso contrario, nos alerta, seguiremos estando ciegos a un mecanismo muy presente, muy palpable y muy importante del cambio económico. Por lo tanto, si no somos capaces de entender las epidemias de las narraciones populares, no entenderemos del todo los cambios que se producen en la economía y en el comportamiento económico. Ahora bien, la narración viral necesita de una cierta personalidad y de un fuerte relato. Por ejemplo, las narrativas de la segunda mitad del siglo XX describían la eficacia del libre mercado y, por tanto, no contemplaban la posibilidad de una mejora a través de la acción del gobierno. Este relato, a su vez, provocó toda una reacción pública contra la regulación, pero estas críticas no tenían suficiente fuerza viral. No fue hasta la llegada de Ronald Reagan a la presidencia de EEUU que se hicieron virales. El ex actor de Hollywood utilizó su celebridad para lanzar una revolución masiva en favor del libre mercado cuyos efectos aún están presentes en la actualidad. El contagio es más fuerte cuando la gente desarrolla un vínculo personal con un individuo. Por ejemplo, el relato de un Donald Trump brillante y duro negociador, multimillonario hecho a sí mismo, le ayudó a ser elegido -de manera sorprendente- presidente de EEUU en 2016.

Es interesante constatar cómo Shiller está abierto al aprendizaje de otras disciplinas desde la historia, la antropología, la ciencia política, la sociología, la psicología, e incluso la literatura.

Es interesante constatar como Shiller está abierto al aprendizaje de otras disciplinas desde la historia, la antropología, la ciencia política, la sociología, la psicología, e incluso la literatura. Todas estas disciplinas reconocen el papel central de la narrativa en los asuntos humanos, un interés que, de hecho, se ha acelerado en los últimos diez años. Schiller cita el famoso artículo de 1947 de Tajlling Koopmans, "Measurement without Theory" donde se criticaba la aproximación estándar en la economía de la época consistente en fijarse exclusivamente en las propiedades estadísticas de las series temporales como el PIB o los tipos de interés a fin de encontrar indicadores de predicción del desarrollo de la economía. Koopmans defendía las observaciones teóricas basadas en el comportamiento humano subyacente y señalaba las limitaciones de los enfoques económicos tradicionales que obviaban el papel de las creencias populares en la configuración de los grandes acontecimientos económicos, es decir, la narración. Shiller sostiene que, si se incorporan y entienden el poder de los relatos populares en las explicaciones de los acontecimientos económicos, los economistas podrán hacer predicciones más sensibles a las influencias de la narrativa. De este modo, a su vez, los políticos estarán mejor equipados para formular políticas más sólidas y fundamentadas. En definitiva, Shiller cree que la ciencia económica avanzará más y mejor si los economistas incorporan el arte de la economía narrativa. Sin duda, una línea de trabajo para avanzar en la búsqueda.

[1] Robert Schiller, Narrative Economics. Princeton University Press, 2019

Artículo original UPF BSM

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Por Salvador Estapé Triay, Profesor y vicedecano de Profesorado de la UPF Barcelona School of Management (España)