¿Un perfume con olor a caca?

Bill Gates, el creador de Microsoft, en la búsqueda de una solución disruptiva para mejorar la sanidad pública y el medio ambiente.

© The Gates Notes / Youtube
28/11/2016

"He viajado recientemente a Suiza para oler una letrina. Lo que inhalé fue tan fuerte que me pateo la nariz, con una combinación de olor a cloaca, transpiración, amoníaco y vómito (tal vez un poco de parmesano, además). El olor fue horripilante y me dio arcadas".

Este peculiar prólogo pertenece a Bill Gates, quien lo publicó en su blog www.gatesnotes.com. Pero por qué un millonario tecnológico como Bill Gates quiera pasar por esta horrible experiencia? La respuesta tiene que ver con la actividad filantrópica que lleva a cabo hace muchos años, junto con su esposa Melinda.

Afortunadamente, Bill olió también algo muchísimo mas fresco y agradable durante su viaje. Fue el primero en oler el futuro de los inodoros realmente inodoros, y los olores de una mejor sanidad para todos.

Esta revelación olfativa le aconteció durante su tour por Firmenich, una compañía familiar de fragancias y sabores basada en Ginebra, Suiza. La firma, de 120 años de trayectoria, es conocida por haber creado algunas de las fragancias mas icónicas del mundo, y también aquellos sabores irresistibles que encontramos en caramelos y golosinas. El objetivo de Bill es trabajar junto a Firmenich en una nueva iniciativa para mejorar la sanidad de los países mas pobres del mundo.

Las cifras son escandalosas. Mil millones de personas carecen de acceso a inodoros por lo cual defecan a campo abierto. Tres mil millones de personas tienen inodoros, pero sus desechos contaminan el agua y la comida. Alrededor de 800 mil niños de menos de cinco años mueren cada año de diarrea, neumonía y otras infecciones comunes causadas por el uso de agua contaminada. Además del sufrimiento humano, retrasa el desarrollo económico. En India, la carencia de sanidad cuesta alrededor de 55.000 de millones de dólares al año, más del 6 por ciento de su PBI.

¿Entonces qué papel juega una compañía de perfumes?

Para Bill Gates, el aroma es más importante de lo que se cree.

Millones de nuevos inodoros son construidos alrededor del mundo todos los días para ayudar a terminar con la costumbre de defecar a campo abierto, incluyendo a la India, donde se está implementando un programa masivo de construcción de inodoros. Una excelente noticia.

El problema es que muchos de estos nuevos inodoros no son usados porque rápidamente comienzan a oler mal y las personas prefieren utilizar el campo, donde el aire es más fresco.

Hace unos años, la fundación Bill & Melinda Gates organizó una pequeña cumbre para discutir maneras de solucionar este problema. Representantes de la empresa Firmenich estaban entre los que creyeron que podían ayudar.

Con más de un siglo de experiencia modificando olores, Firmenich desarrolló una aproximación sofisticada al problema: analizar los olores de las letrinas, separarlos en químicos y modificarlos. Comenzaron con una pregunta básica: ¿por qué huelen mal los inodoros?

La respuesta puede parecer bastante obvia, pero es en realidad muy compleja. Los olores de una letrina contienen de más de 200 compuestos químicos encontrados en materia fecal, orina y otros desechos. Firmenich se lanzó a encontrar cuales de estos compuestos eran los responsables de los olores que los humanos no queremos cerca.

Se aislaron cuatro culpables químicos: indol, p-cresol, trisulfuro de dimetilo y ácido butírico. Luego, pidieron a sus científicos que intentaran recrear el olor utilizando compuestos sintéticos. En otras palabras, hacían una fragancia que oliera a materia fecal y orina rancios. ¡Un perfume de caca!

Para asegurarse de que obtuvieron el olor ofensivo justo, Firmenich preguntó a la gente en Suiza, India y África cuáles fragancias imitaban más estrechamente un inodoro apestoso. El resultado de sus esfuerzos fue la fragancia que Bill Gates respiró durante su visita.

"Puse mi nariz hasta un tubo de olor de cristal en la instalación de investigación de Firmenich y fui golpeado por una ráfaga de olores fétidos. Olía tan mal como los peores inodoros que he visitado", explica Bill Gates.

El objetivo de todo esto es que, con el perfume de caca en la mano, los investigadores de Firmenich puedan usarlo para experimentar con otras fragancias, explorando cómo enmascarar efectivamente los olores ofensivos.

La humanidad tiene una larga historia en la lucha contra los malos olores, desde las axilas sudorosas hasta los perros mojados.

La técnica utilizada es simple, utilizar fragancias agradables para tapar los malos olores, o sea el equivalente olfativo de esconder la basura bajo la alfombra.

Para ello, Firmenich optó por un desafío más innovador. Atacar al problema a nivel molecular en la conexión entre nuestra nariz y nuestro cerebro.

Nuestras narices tienen 350 receptores olfativos, cada uno que nos despierta nuevas sensaciones del olor de una rosa a los pies apestosos. Sólo un puñado de ellos nos permite oler olores repulsivos. Los investigadores de Firmenich utilizaron este conocimiento para desarrollar fragancias que bloquean ciertos receptores en nuestras narices, haciéndonos incapaces de registrar ciertos malos olores.

El enfoque es similar a los auriculares con cancelación de ruido, que muchas personas utilizan para bloquear el ruido de motor a reacción en los vuelos. La electrónica de los auriculares crea una onda de sonido a 180 grados fuera de fase con el ruido ambiente que debe ser bloqueado. Esta onda cancela los sonidos desagradables.

Del mismo modo, Al bloquear los receptores olfativos, nuestros cerebros no perciben los malos olores.

Para probar si esta tecnología es lo suficientemente buena como para marcar una diferencia, Firmenich está lanzando proyectos piloto en comunidades de toda la India y África para entender si las fragancias harán que los baños y letrinas sean más atractivos para los usuarios.

También se está evaluando si es mejor distribuir la fragancia como spray, polvo o algo más. El objetivo final es hacer un producto asequible y fácil de usar.

Artículo Orginal en Inglés: gatesnotes.com
Traducción: Santiago Bellomo
Edición: Martín Leonetti