[ 30/3/2012 ]
30 de marzo 2012
Pero, en la Argentina, ¿cuál es el sentido de la solidaridad? Los argentinos, ¿ejercen la solidaridad a diario o son protagonistas sólo cuando se invita a una convocatoria popular o una catástrofe sucede? ¿Somos solidarios en el día a día? ¿Sabemos serlo? Ashoka es el nombre de la primera organización a nivel mundial que congregó globalmente, a los emprendedores sociales. Con amplia trayectoria, la ONG reconoce la diferencia entre los países con conducta solidaria y la generosidad circunstancial. Guillermina Lázzaro, Directora de la Región Cono Sur de Ashoka , señala la diferencia. “Los argentinos solemos manifestarnos masivamente cuando hay desastres y catástrofes, ante estas situaciones la solidaridad y el espíritu de colaboración es muy grande. Pero frente a un 'otro' lejano, la solidaridad se desarrolla con más facilidad que frente a un “otro” más cercano: aquel que duerme en la calle, el chico que pide en la esquina”.
Entonces, encontramos más respuesta cuando se es convocado o instado a la acción. En cambio, la solidaridad espontánea cuesta un poco más. Aunque nuestro contexto se haga evidente en su necesidad de ayuda, la generosidad aparece ante una causa pública y, no tanto, en la que se encuentra frente a los propios ojos.
Victor Russo, Director de la Fundacion El pobre de Asis, formula la siguiente pregunta: “¿Somos una sociedad inclusiva, responsable para con el bien común, poco narcisista, atenta a la necesidad de todos y colaboradora con aquello que apunte al crecimiento de la equidad? Me parece que no”.
A Vìctor Russo lo avala su experiencia. Trabaja desde 1998 por la inclusión de los sectores más vulnerables tanto en la solución de necesidades básicas inmediatas (alimentación, salud, vivienda, abrigo, afecto), como en la perspectiva social (capacitación e inserción laboral) y en el desarrollo de las capacidades intelectuales (educación). El Director de la Fundación Pobre Asís, brinda una clara descripción del altruismo argentino. “Una cosa es la solidaridad como actitud propia, personal y permanente frente a la vida y desde allí como valor constitutivo de las estructuras sociales. Otra variable es la buena disposición hacia a las acciones solidarias. En este segundo escenario es donde me parece que nos ubicamos los argentinos”.
Otro tema referente a la solidaridad es su diferenciación por necesidades. Hay algunas áreas que son más convocantes que otras. Por ejemplo, la situación de los niños genera mayor preocupación e interés en la sociedad.La Fundación Natalí Flexer, una organización que ayuda y asiste al niño con cáncer, cuenta con una historia signada por la solidaridad social. Su directora y creadora, Edith Grynszpancholc, lo comprueba con hechos concretos, “tenemos un staff fijo de 11 personas, y 150 voluntarios. Vienen y se comprometen muy seriamente con las tareas. El 80% de nuestro presupuesto está cubierto con donaciones, actividades o acciones relacionadas con la colaboración. Tenemos asesores y consultores, por ejemplo en temas jurídicos; personas que nos entregan elementos y servicios, su trabajo, su tiempo. Si tuviéramos que pagar por eso, nos sería imposible”, dice.Pero, hay algunas problemáticas que no encuentran la misma movilidad
o sensibilidad social, Así, lo formula la Dra. Mabel Bello, Directora de ALUBA, Asociación de Lucha contra la Bulimia y la Anorexia.: “En nuestro ámbito pasa algo muy sugerente. Llamamos a los compañeros de escuela de los jóvenes que estamos atendiendo, para que participen y se involucren en el problema, y en muchos casos vemos una indiferencia importante”.
La directora de la institución plantea que, ante algunas situaciones, la sociedad no responde activamente. “La enfermedad de un adolescente no produce movilización. Un chico o chica joven con bulimia muchas veces es mirado con prejuicios; la gente piensa que tiene un capricho, o que es una etapa que se va a pasar sola”, señala.
Lázzaro, desde Ashoka, coincide. “Definitivamente las acciones vinculadas con los niños conmueven mucho, y las temáticas de salud y educación son de mucha cercanía a la gente. Pero otras, lamentablemente están más invisibilizadas”.Aunque hay algunos temas más visibles y convocantes que otros, un dato positivo, es el incremento en los últimos años de la cantidad de voluntarios que se suman a las organizaciones
Gabriela Loiácono, de Fundacion Leer, lo confirma. “En general las convocatorias son muy exitosas. Ante un pedido de voluntariado recibimos muchísimas respuestas, tanto de estudiantes extranjeros como de amas de casa”. Y resalta que quienes responden y ofrecen su tiempo están muy interesados e involucrados con este tema, o simplemente quieren colaborar difundiendo un mensaje solidario. Pero, las motivaciones para ayudar son fundamentales para lograr un verdadero compromiso. La directora de la Fundacion Flexer, lo destaca “la gente a veces no colabora porque no sabe bien cómo hacerlo. Aunque hay que tener claro que ser solidario requiere asumir un compromiso con la causa, pero en serio. Hay gente que trae lo que no le sirve, pero no se trata de “dar lo que me sobra” sino lo que el otro necesita, y tampoco es cuestión de hacerlo porque “me hace sentir bien”, sino porque hace sentir bien al otro“.
Russo, de la Fundación Pobre Asís, coincide: “Los valores sociales maduros y responsables son consecuencia de la construcción de sociedades maduras y responsables. Un camino en el que aún resta mucho por recorrer”. “Creo que en este momento, lo más importante es la concienciación de la población sobre temáticas donde no solo importa tener un buen sentimiento sino un accionar inteligente y con información”, advierte la Directora de desde Ashoka. Ademàs, sostiene: ”Argentina necesita de agentes de cambio, personas que piensen a largo plazo y que desarrollen acciones para transformar la sociedad positivamente día a día”.
Asumir una identidad solidaria, una tarea pendiente para que lo injusto no nos sea indiferente.
Foto: Marc van der Aa
Eugenia Plano - www.vidapositiva.com