Emprendedor mexicano de 17 años desarrolló un corpiño que detecta el cáncer de mama

Creó una solución tecnológica que permite diagnosticar la enfermedad a través de sensores e inteligencia artificial que identifican la presencia de tumores según la diferencia de temperatura entre ambas mamas. Su invento apunta a un mercado de 100 millones de dólares.




Por Matías Russo

@matiasfederusso

 

“No hay mal que por bien no venga” es un famosa frase española que remarca una visión optimista de la realidad, porque indica que de una contrariedad se puede extraer algo bueno. Tal es el caso de Julián Ríos Cantú, un joven mexicano de 17 años que desarrolló una solución tecnológica que permite diagnosticar el cáncer de mama, después de que su madre haya estado al borde de la muerte por causa de esta enfermedad. En otras palabras, no solo ayudó a su progenitora, sino también que su invento apunta a un mercado de 100 mil millones de dólares.

Hace un año, Julián decidió, junto a cuatro amigos, encabezar un proyecto para desarrollar una solución que pudiera ser más certera que la autoexploración. Así, constituyeron EVA, un brasier que es capaz de recolectar información a través de mas de 200 biosensores y, con inteligencia artificial, arrojar un diagnóstico más preciso y para nada riesgoso.

“El algoritmo lo que hace es analizar los datos térmicos que recopilan los sensores, y mide las curvas de conductividad térmica. Los quistes y las malformaciones tienen diferentes curvas. Mediante los cientos de árboles de decisión, determina cuál tipo de cáncer es y en qué fase es más probable que se encuentre”, señala el joven que produjo su invento a través de la compañía Higia Technologies, en referencia a la función de los algoritmos creados por los sensores.

Su primer prototipo ya fue puesto a prueba arrojando una certeza de hasta 93% de acuerdo con la base de datos disponible. De acuerdo con Ríos, la persona necesitaría utilizar entre 60 y 90 minutos el brasier a la semana para poder llevar a cabo el análisis a partir de EVA.

Aprovechando que Higia Technologies tiene un modelo de negocios escalable, la primera fuente de ingresos en la que Ríos se mantiene expectante es en la comercialización del brasier, que puede tener un precio que se aproxima a los 2500 pesos mexicanos, aproximandamente unos 140 dólares.

Con vistas hacia el futuro, su mayor driver de ventas será la información, ya que el Big Data que produce EVA es de un valor sumamente elevado y esencial para hospitales, gobiernos, clínicas, laboratorios y hasta aseguradoras.

En los últimos meses, al desarrollo de Higia ya se han sumado al menos otras 11 personas, entre ellas Raymundo González, colaborador en proyectos de investigación en el Laboratorio de Inteligencia Artificial de la Universidad de Stanford y pasante investigador en Audible, compañía de Amazon, así como dos estudiantes de maestría en el Instituto Tecnológico de Monterrey, que basan su tesis en los algoritmos de la compañía de Ríos.

Por último, el joven emprendedor aseguró que su dispositivo está destinado, no solo hacia las mujeres de alto poder adquisitivo, sino también para las de menores ingresos, y cerró: “Eva es un dispositivo que merece estar en las manos de todas las mujeres”.