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Ser Empresa, a pesar de los gobiernos
La historia de un país puede contarse a través de sus presidentes, sus economías, sus sociedades, sus triunfos, sus conflictos, sus errores y sus aciertos. Pero, fundamentalmente la biografía de un lugar en el mundo se construye a través de las personas.


[ 19/8/2012 ]

Eugenia Plano

Corresponsal en Argentina | www.vidapositiva.com

19 de agosto 2012.

El relato de la historia argentina estaría incompleto sin sus emprendedores, aquellos ciudadanos que en silencio, con paso firme, afrontando las vicisitudes y tomando con calma el éxito crearon una nueva forma de trabajo, de ética y por sobre todas las cosas, invirtieron en su tierra en los buenos y en los malos momentos.

La historia de Bedson S.A. es parte de la biografía de la Argentina. Con 33 años de trayectoria, hubo una vez dos hombres, Omar Romano Sforza y Arnaldo Colusi, que crecieron al compás de un país atravesado por una biografía cíclica y sin nunca bajar los brazos.

En 1979, Bedson S.A fue una idea y hoy en el 2012 es una PYME con trascendencia internacional que exporta innovación tecnológica a los 5 continentes. Su éxito no es una casualidad, sino una causalidad. Es el producto del esfuerzo y el sacrificio de un grupo de personas que hicieron historia por su perseverancia y esperanza en su país de origen, al que no sólo nunca olvidaron sino que lo consideran su principal lugar en el mundo a la hora de invertir en infraestructura, incrementar sus fuentes de empleo y alentar la inversión.

La historia de Bedson puede relatarse como una biografía que creció junto a los hechos que signaron a su país, siempre forjando la mejora continua como un símbolo de confianza en el lugar que los vio crecer. Cuando Arnaldo Colusi y Omar Romano Sforza comenzaron a trabajar en el sueño de tener un laboratorio propio que comercializara una línea de productos farmacéuticos veterinarios basada en la excelencia, la Argentina transcurría los inicios de la década del ´70. El presidente era Héctor José Cámpora, y el país vivía la euforia por la vuelta de su líder Juan Domingo Perón, cuya figura y movimiento había sido proscripto en el país.

Los Dres. Romano Sforza y Colusi comenzaban con el primer emprendimiento que los encontraba como socios llamado ““Laboratorio y consultorio veterinario”. La empresa fue un éxito absoluto y ambos demostraron que la innovación y el talento eran la garantía del progreso. El 20 de junio de 1973, Juan Domingo Perón regresa al país y ese mismo día sucede la Masacre de Ezeiza, dejando un saldo de 13 muertos y 365 heridos. El líder del movimiento justicialista expresó su voluntad de ocupar la presidencia de la Nación, y así es como Cámpora renuncia a sus funciones y a partir de entonces el presidente de la Cámara de Diputados, Raúl Lastiri ocuparía el cargo.

El reciente primer mandatario llamó nuevamente a elecciones, y el triunfo del peronismo fue abrumador: el 60% de los argentinos eligieron a Juan Domingo Perón como su nuevo presidente. En el marco de un país en el cuál la euforia por la vuelta de Perón era su realidad, Omar Romano Sforza y Arnaldo Colusi no paraban de crecer en su emprendimiento. Su innovadora manera de trabajar sustentada en la cultura del trabajo y en la calidad suprema como parámetro, transformó a un pequeño proyecto en la posibilidad real de desarrollar una compañía propia.

Decidieron ser coherentes con el progreso y comenzar a delinear la idea de fundar en la Argentina, Bedson S.A, un laboratorio que revolucionaría la industria y la ciencia a nivel mundial. La situación del país en los próximos años estaría atravesada por el conflicto, la polarización de una sociedad aterrorizada por el poder y la crisis económica permanente. Tras la muerte de Juan Domingo Perón, el 1 de julio de 1974, la presidencia de la Argentina quedó en manos de su viuda, María Estela Martínez de Perón.

La figura de José López Rega, apodado el “brujo” por sus vínculos con el esoterismo, signó la historia nacional de aquellos años. Creó la Alianza Anticomunista Argentina o Triple A que cometió crímenes contra los “infiltrados” en el peronismo. Además, la situación económica del país empeoraba constantemente. En 1975, el ministro de Economía, Celestino Rodrigo fue tristemente célebre por imponer un plan económico para frenar la escalada inflacionaria a través de una súbito aumento en los precios. El resultado fue el incremento de la inflación y la renuncia de López Rega.

Finalmente, este contexto derivó en una de las etapas más dolorosas de la historia de la Argentina: el Proceso de Reorganización Nacional, que el 24 de marzo de 1976 impuso como presidente a Jorge Rafael Videla, uno de los dictadores más representativos del horror y la muerte de las dictaduras latinoamericanas. Entre 1976 y 1983, Argentina estuvo atravesada por la ausencia de democracia. El saldo fue la polarización de una sociedad que vivió bajo el miedo y la ausencia absoluta de derechos. Además, la economía se resquebrajó año a año. El ministro de Economía de la junta, José Martínez de Hoz, quiso frenar la oleada inflacionaria con una “tablita”, cuyo resultado fue un proceso de importaciones masivas y un efecto desastroso sobre la industria nacional.

En este contexto, Omar Romano Sforza y Arnaldo Colusi, creyeron en los argentinos, fueron perseguidos, amenazados y desidieron quedarse y apostar por el trabajo y su gente. A pesar de una dictadura feroz, una economía en crisis y una industria nacional a la que cada vez se le hacía más difícil permanecer, hubo dos personas que brindaron un poco de luz en medio de la oscuridad e invirtieron en su tierra.

En 1979 dos emprendedores se pusieron a la altura de su sueño y fundaron en la Argentina una compañía única en su género. Bedson surge como una organización liderada por dos profesionales de la ciencia que invirtieron sus propios capitales, crearon fuentes de empleo en un país con altos índices de desocupación y apostaron por el crecimiento de un país en crisis.Bedson S.A nacía, para los “bien pensantes”, en el momento menos indicado. La propia industria nacional se rehusaba a invertir en la Argentina y comenzaba a exportar sus capitales al exterior. Pero, Omar Romano Sforza y Arnaldo Colusi supieron trascender el sentido común y proyectar a futuro.

En 1983 llega la democracia a la Argentina de la mano Raúl Alfonsín. Volvía al país el orden institucional, pero también fueron años de grandes crisis económicas. Mientras Bedson S.A crecía a paso firme, su realidad también era la de la sociedad argentina. Fueron tiempos difíciles. La escalada inflacionaria, las dificultades de una democracia reciente y la crisis económica, repercutían en todos los sectores de la sociedad nacional.

La compañía atravesó, al igual, que todos los argentinos momentos inolvidables, escuchó al presidente Alfonsín poniendo la “casa en orden” y al ministro de Economía, Juan Carlos Pugliese, diciéndoles a su país que él le había hablado con el “corazón” y le contestaron con el “bolsillo“.

En 1989 llega a la presidencia Carlos Saúl Menem prometiendo que no nos iba a defraudar. Luego su ministro de Economía, Domingo Cavallo, mandaría a a los científicos del CONICET, quienes reclamaban un aumento de sueldos, a “lavar los platos” y ante la crisis económica generalizada respondió: “si quieren pan vayan a la panadería”. En un país con una década del 90 signada por vaivenes en su economía, Bedson se presentó como una compañía única. En plena incertidumbre, la compañía ya no sólo invertía fuertemente en su país sino que trascendía sus fronteras. Sus productos, FOSBAC y BEDGEN, revolucionaron la industria farmacéutica veterinaria a nivel mundial. Innovación científica y visión estratégica, dos elementos que convirtieron al laboratorio de origen argentino en una multinacional reconocida y premiada en los 5 continentes.

En un país que comenzaba a “fugar” sus capitales, Bedson eligía a la Argentina como su país en el mundo. El planeta estaba a sus pies, pero su principal planta de producción seguiría funcionando, produciendo y brindando cientos de puestos de trabajo en el país que los vio crecer y optimizar su trayectoria en la ciencia y en la comercialización. En 1999 llegaba al poder el presidente Fernando De la Rúa que desde sus spots de campaña se mofaba de su “aburrimiento” y pronosticaba que el 2001 sería un año “muy lindo y de buenas noticias”. Los argentinos nunca más se olvidaron de palabras como “riesgo país“, “corralito”, “blindaje financiero”, “cacerolazo” y “que se vayan todos”.

En el marco de una de las máximas crisis económicas del país, Bedson apoyaba a los argentinos, haciendo crecer una organización a fuerza del esfuerzo de sus fundadores, quienes se ocuparon de hacer crecer a las personas que encontraron en la empresa un oasis en el medio del caos político, institucional y económico de la Argentina. Bedson seguía exportando innovación tecnológica a los 5 continentes, inauguraba nuevas filiales en el mundo y conquistaba mercados inéditos para la industria local, como Medio Oriente. En el 2002 la compañía se convierte en el primer laboratorio veterinario argentino que logra un registro en Arabia Saudita y comienza a exportar sus productos a Yemen, Kuwait, Líbano, Siria y a los Emiratos Árabes Unidos.

Era el tiempo de los cuatro presidentes en tan sólo 10 días. Tras la resignación de su cargo a Fernando De la Rúa, le sucedieron Adolfo Rodríguez Saa, Eduardo Caamaño y Eduardo Duhalde quien en su asunción prometía: “el que depositó pesos recibirá pesos y el que depositó dólares recibirá dólares”. El primer mandatario decía además que si se bajaba el sueldo le estaría “faltando el respeto a la gente”. Finalmente, en el 2003 asumiría Néstor Kirchner y las gestiones subsiguientes, hasta el día de hoy, estarían a cargo de su esposa y ex senadora por Santa Cruz, Cristina Fernández de Kirchner.

La historia reciente de Bedson es la de una compañía argentina que desde el 2004 triunfa en Europa y próximamente exportará sus productos a China y a los Estados Unidos. Este no es el relato de una ficción inspirada en la fantasía de quien con ansías desea crecer en la adversidad, es la verdadera historia de dos emprendedores argentinos que creyeron en la capacidad de un país, que en los buenos y en los malos tiempos, tiene todo el potencial para salir adelante. Invirtiendo cuando los capitales huían. Brindando fuentes de trabajo cuando la desocupación alcanzaba índices récords. Incentivando la ciencia y la tecnología nacional cuando la “mandaban a lavar los platos”. Y por sobre todas las cosas, creyendo, confiando y desarrollando lo nuestro.

Bedson es una PyMe que construyó la biografía del un país que puede dar sobradas muestras de cómo personas creativas, solidarias, trabajadoras y eficaces son capaces de hacer una Argentina mejor.

www.vidapositiva.com



Comentarios (1)
LUCAS SEBASTIAN | 19/8/2012
Que historia !!Empresas apaleadas y que resisten. Lo mejor del domingo. Gracias



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