Sociedad
¿Por qué la disciplina dejó ser un valor?
Leer las portadas de los diarios de la Argentina es toda una experiencia surrealista


[ 4/4/2012 ]

Por Omar Romano y Eugenia Plano

“Conjunto de normas que rigen una actividad o una organización”, así el diccionario define a la disciplina. Hay un extraño fenómeno que sucede en la contemporaneidad con esta cualidad. La norma se transformó en transgresión. La indisciplina no sólo es la ley, sino que además, tiene buena prensa y ha logrado legitimidad a nivel institucional.

Leer las portadas de los diarios de la Argentina es toda una experiencia surrealista: “Procesan a un padre por abusar de su hija pero lo dejan libre”, “Estudian usar dinero de los jubilados para comprar YPF”, “Un juez pide romperle la cara a los manifestantes de Quebracho” y “Manifestantes lanzan bombas molotov a la embajada de Inglaterra”. Todas las noticias tienen un denominador común, la ausencia de límites, el olvido de las leyes y la indiferencia institucional.

¿Por qué estamos frente a una época en la cuál la indisciplina es ley? ¿Cuáles son los motivos por cuales la disciplina perdió su carácter de valor? ¿Por qué hoy es un defecto y no una virtud?

Ir a las fuentes, quizá sea uno de los mejores métodos para la toma de conciencia, para acordarnos del origen de un valor. La palabra disciplina deriva del verbo latino 'discere', que equivale a aprender. Su significado entonces es tener la capacidad de adquirir el orden necesario para poder aprender. Si una persona no adopta la virtud del carácter para controlar sus impulsos, no hay metas, no hay objetivos, no hay horizonte. Sólo queda frente a la voluntad de su entorno. Sin leyes o mejor dicho con normas pero sin su aplicación efectiva, el saldo es la orfandad de una sociedad que está a la deriva.

Pero, además del campo institucional, ¿cuál es la relación del colectivo social y la disciplina? La ausencia de normas o la connotación negativa que hoy tiene la disciplina, es ¿responsabilidad absoluta del Estado? O bien, ¿la sociedad ha normalizado este estado de anomia? Clifford Madsen , coautor del libro 'Enseñanza y disciplina', brinda una respuesta muy clara al respecto. En declaraciones al diario La Nación, sostiene que la disciplina es el principal vehículo para lograr una convivencia institucional positiva y la formación de actitudes indispensables para la eficiente adaptación social y laboral.

¿Cómo vive una sociedad sin disciplina? La indisciplina perturba la estabilización de hábitos y actitudes requeridos para las horas de estudio, trabajo o recreación. Perjudica todos los ámbitos de la vida de un ser humano.

A través de una serie de investigaciones que ha encabezado, Madsen afirma que la ausencia de la disciplina como valor surge de la misma sociedad, y por ello hoy a nadie le sorprende que desde la instituciones estatales o en los aparatos judiciales, la ley esté ausente.

El autor cita a la familia y a la escuela como los vehículos principales en la socialización de los niños en la disciplina. Es decir, la actualidad encuentra padres subordinados por los hijos y escuelas que flexibilizan sus normas en torno al comportamiento de sus alumnos. Los menores se encuentran solos frente a sus conductas.

Durante las últimas tres décadas Madsen, advierte que tanto la familia como las instituciones escolares han “abandonado su profesión, se siente inhabilitados para controlar la disciplina”. Los límites son sinónimo absoluto de aprendizaje y responsabilidad. Sin disciplina, sólo queda el descuido, la indiferencia.

En la Argentina, somos como estos niños. Todos los días vemos como las instituciones han olvidado o se sienten incapacitadas para ejercer su cargo. Nos traviesan las rebeldías sin causa y el anarquismo sin sentido, cuales adolescentes sin rumbo.

“Disciplinamos a quienes amamos”, sostiene Madsen. Habrá que pensar cuánto le importamos a quienes deberíamos importarle.

Por Omar Romano y Eugenia Plano



Comentarios (1)
JOSE SORIANO | 13/4/2012
El tema es por demás preocupante. Leo este artículo desde mi país, México y veo que este fenómeno también sucede en este lugar. La respuesta está en el último párrafo, después de pensar todos deberíamos actuar desde nuestro lugar para que esto no siga.



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